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jueves, 5 de septiembre de 2013
miércoles, 4 de septiembre de 2013
¿ QUE SIGNIFICA ELI, ELI, LAMA SABACTANI?
http://www.notisureste.com.mx/noticias/son-lengua-maya-las-palabras-que-cristo-dijo-hora-muerte-cruz-4490/
lunes, 29 de agosto de 2011
Jesus El Cristo en Las Americas
Es de gran asombro para mi la gran similitud que existe entre las leyendas de los Incas con respecto a la venida de un personaje llamado Viracocha y la venida de Jesucristo resucitado a las Américas la cual se encuentra en el Libro de Mormón, dada la similitud y el paralelismo que existe entre estas 2 historias podemos afirmar que aporta gran evidencia al Libro de Mormón puesto que hay muchas partes que encajan con el relato del Libro de Mormón, Muchos detractores pudieran refutar lo siguiente pero yo les pregunto ¿de que fuente saco José Smith la historia de la venida de Jesucristo a América? ¿Existe evidencia alguna que señale que José Smith tomo dicha historia de un libro? si asi fue ¿en que libro?. Siendo jose smith un joven granjero indocto en la materia ¿como es posible que exista concordancia entre estas dos historias? se los dejo de tarea . . . y seguire esperando evidencia alguna que refute lo siguiente . . . Sucedió, pues, que si este hombre no se equivocó en el cálculo de nuestro tiempo, el año treinta y tres había pasado;
Y sucedió que en el año treinta y cuatro, en el cuarto día del primer mes, se desató una gran tormenta, como jamás se había conocido en toda la tierra.
Y hubo también una grande y horrenda tempestad; y hubo terribles truenos de tal modo que sacudían toda la tierra como si estuviera a punto de dividirse.
Y hubo relámpagos extremadamente resplandecientes, como nunca se habían visto en toda la tierra.
Y se incendió la ciudad de Zarahemla.
Y se hundió la ciudad de Moroni en las profundidades del mar, y sus habitantes se ahogaron.
Y se amontonó la tierra sobre la ciudad de Moroníah, de modo que en lugar de la ciudad, apareció una enorme montaña.
Y hubo una destrucción grande y terrible en la tierra del sur.
Pero he aquí, hubo una destrucción mucho más grande y terrible en la tierra del norte; pues he aquí, toda la faz de la tierra fue alterada por causa de la tempestad, y los torbellinos, y los truenos, y los relámpagos, y los sumamente violentos temblores de toda la tierra;
y se rompieron las calzadas, y se desnivelaron los caminos, y muchos terrenos llanos se hicieron escabrosos.
Y se hundieron muchas grandes y notables ciudades, y muchas se incendiaron, y muchas fueron sacudidas hasta que sus edificios cayeron a tierra, y sus habitantes murieron, y los sitios quedaron desolados.
Y hubo algunas ciudades que permanecieron; pero el daño que sufrieron fue sumamente grande, y muchos de sus habitantes murieron.
Y hubo algunos que fueron arrebatados por el torbellino; y nadie sabe a dónde fueron a parar, sólo saben que fueron arrebatados.
Y así quedó desfigurada la superficie de toda la tierra por motivo de las tempestades, y los truenos, y los relámpagos, y los temblores de tierra.
Y he aquí, las rocas se partieron; fueron despedazadas sobre la superficie de toda la tierra, de tal modo que se hallaron hechas pedazos, y partidas y hendidas, sobre toda la faz de la tierra.
Y aconteció que cuando cesaron los truenos, y los relámpagos, y la tormenta, y la tempestad, y los temblores de la tierra —pues he aquí, duraron como unas tres horas; y algunos dijeron que fue más tiempo; no obstante, todas estas grandes y terribles cosas acontecieron en el espacio de unas tres horas— he aquí, entonces hubo tinieblas sobre la faz de la tierra.
Y sucedió que hubo densa obscuridad sobre toda la faz de la tierra, de tal manera que los habitantes que no habían caído podían sentir el vapor de tinieblas;
y no podía haber luz por causa de la obscuridad, ni velas, ni antorchas; ni podía encenderse el fuego con su leña menuda y bien seca, de modo que no podía haber ninguna luz.
Y no se veía luz alguna, ni fuego, ni vislumbre, ni el sol, ni la luna, ni las estrellas, por ser tan densos los vapores de obscuridad que había sobre la faz de la tierra.
Y sucedió que duró por el espacio de tres días, de modo que no se vio ninguna luz; y hubo grandes lamentaciones, gritos y llantos continuamente entre todo el pueblo; sí, grandes fueron los gemidos del pueblo por motivo de las tinieblas y la gran destrucción que les había sobrevenido.
3 Nefi 9: 9-10-17
Y aconteció que así pasaron los tres días. Y era la mañana, y se disipó la obscuridad de sobre la faz de la tierra, y cesó la tierra de temblar, y dejaron de hendirse las rocas, y terminaron los espantosos gemidos, y se acabaron todos los sonidos tumultuosos.
Y también estaban conversando acerca de este Jesucristo, de quien se había dado la señal tocante a su muerte.
Y aconteció que mientras así conversaban, unos con otros, oyeron una voz como si viniera del cielo; y miraron alrededor, porque no entendieron la voz que oyeron; y no era una voz áspera ni una voz fuerte; no obstante, y a pesar de ser una voz suave, penetró hasta lo más profundo de los que la oyeron, de tal modo que no hubo parte de su cuerpo que no hiciera estremecer; sí, les penetró hasta el alma misma, e hizo arder sus corazones.
Y sucedió que de nuevo oyeron la voz, y no la entendieron.
Y nuevamente por tercera vez oyeron la voz, y aguzaron el oído para escucharla; y tenían la vista fija en dirección del sonido; y miraban atentamente hacia el cielo, de donde venía el sonido.
Y he aquí, la tercera vez entendieron la voz que oyeron; y les dijo:
He aquí a mi Hijo Amado, en quien me complazco, en quien he glorificado mi nombre: a él oíd.
Y aconteció que al entender, dirigieron la vista hacia el cielo otra vez; y he aquí, vieron a un Hombre que descendía del cielo; y estaba vestido con una túnica blanca; y descendió y se puso en medio de ellos. Y los ojos de toda la multitud se fijaron en él, y no se atrevieron a abrir la boca, ni siquiera el uno al otro, y no sabían lo que significaba, porque suponían que era un ángel que se les había aparecido. Y aconteció que extendió la mano, y habló al pueblo, diciendo:
He aquí, yo soy Jesucristo, de quien los profetas testificaron que vendría al mundo.
Y he aquí, soy la luz y la vida del mundo; y he bebido de la amarga copa que el Padre me ha dado, y he glorificado al Padre, tomando sobre mí los pecados del mundo, con lo cual me he sometido a la voluntad del Padre en todas las cosas desde el principio.
Y sucedió que cuando Jesús hubo hablado estas palabras, toda la multitud cayó al suelo; pues recordaron que se había profetizado entre ellos que Cristo se les manifestaría después de su ascensión al cielo.
Y ocurrió que les habló el Señor, diciendo:
Levantaos y venid a mí, para que metáis vuestras manos en mi costado, y para que también palpéis las marcas de los clavos en mis manos y en mis pies, a fin de que sepáis que soy el Dios de Israel, y el Dios de toda la tierra, y que he sido muerto por los pecados del mundo.
Y aconteció que los de la multitud se adelantaron y metieron las manos en su costado, y palparon las marcas de los clavos en sus manos y en sus pies; y esto hicieron, yendo uno por uno, hasta que todos hubieron llegado; y vieron con los ojos y palparon con las manos, y supieron con certeza, y dieron testimonio de que era él, de quien habían escrito los profetas que había de venir.
Y cuando todos hubieron ido y comprobado por sí mismos, exclamaron a una voz, diciendo:
¡Hosanna! ¡Bendito sea el nombre del Más Alto Dios! Y cayeron a los pies de Jesús, y lo adoraron.
Y sucedió que cuando Jesús hubo hablado así, de nuevo dirigió la vista alrededor hacia la multitud, y vio que estaban llorando, y lo miraban fijamente, como si le quisieran pedir que permaneciese un poco más con ellos.
Y les dijo: He aquí, mis entrañas rebosan de compasión por vosotros.
¿Tenéis enfermos entre vosotros? Traedlos aquí. ¿Tenéis cojos, o ciegos, o lisiados, o mutilados, o leprosos, o atrofiados, o sordos, o quienes estén afligidos de manera alguna? Traedlos aquí y yo los sanaré, porque tengo compasión de vosotros; mis entrañas rebosan de misericordia.
Pues percibo que deseáis que os muestre lo que he hecho por vuestros hermanos en Jerusalén, porque veo que vuestra fe es suficiente para que yo os sane.
Y sucedió que cuando hubo hablado así, toda la multitud, de común acuerdo, se acercó, con sus enfermos, y sus afligidos, y sus cojos, y sus ciegos, y sus mudos, y todos los que padecían cualquier aflicción; y los sanaba a todos, según se los llevaban.
Y todos ellos, tanto los que habían sido sanados, como los que estaban sanos, se postraron a sus pies y lo adoraron; y cuantos, por la multitud pudieron acercarse, le besaron los pies, al grado de que le bañaron los pies con sus lágrimas.
Lo siguiente es un extracto tomado del libro: Crónica del Perú El Señorío de los Incas Por Pedro de Cieza de León

lunes, 7 de febrero de 2011
Relacionan a Kukulcán con un "Dios Blanco"

Pero para el arqueólogo mormón John L. Sorenson, esto es una equivocación: "no se puede creer que todas esas carreteras de los mayas fueron utilizadas solamente para acercar a la gente a los templos, para procesiones religiosas o para tránsito de peatones; creemos que también usaron vehículos", dice Sorensen. Los arqueólogos mormones opinan que hay muchas evidencias del uso de la rueda en Mesoamérica, lo que sería otra prueba de que en esta zona se ubicaría la geografía del Libro del Mormón.
Ruedas
Hay cientos de ejemplos precolombinos en Mesoamérica de "juguetes" rodados, dice Sorenson, y es altamente inverosímil que estos juguetes emplearan un principio mecánico básico que no fuera utilizado en modelos más grandes.
-En términos de la lógica simple, es inconcebible que una persona diseñe algo en la forma de un modelo pequeño y no lo utilice en grande.
En 1940, añade el arqueólogo, una expedición a Tres Zapotes, Veracruz, descubrió lo que parecen juguetes pequeños de cerámica en forma de animales que rodaban adelante y atrás, con ruedas hechas de arcilla.
Dios blanco
En otro intento por relacionar a Jesucristo con la civilización maya, algunos arqueólogos de la iglesia de los mormones identifican a Cristo con el mito indígena de Quetzalcóatl. Este fue el dios o héroe cultural azteca y tolteca, que en Yucatán se le conoció como Kukulcán.
Según el arqueólogo mormón César Castillo Valdés, los conquistadores españoles encontraron en América numerosos relatos indígenas sobre un visitante blanco y barbudo que vino en épocas antiguas, mucho antes de Colón, y trajo con él una civilización superior.
Tan influyente fue ese visitante que los indígenas construyeron enormes monumentos y grandes ciudades en su honor.
Arqueólogos mormones y no mormones, afirma Castillo Valdés, han descubierto características similares en los relatos que hablan de Quetzalcóatl-Kukulcán y Jesucristo en América.
"Las leyendas indígenas sobre Kukulcán, por ejemplo, refieren que éste vino del Poniente, posiblemente vestido con una túnica blanca y con barba y piel clara", añade.
Muchos pueblos indígenas conocieron estas leyenda del "dios blanco" que siempre terminan del mismo modo, dice Castillo Valdés: un personaje que vino de lejos y que dejó a su gente con la solemne promesa de regresar algún día.
Los mayas del período Clásico, que vivieron mucho tiempo después de la supuesta llegada de Cristo a América y de su ascensión al cielo, desarrollaron un culto a un "dios blanco y barbado", que aparece en el lado norte del Juego de Pelota de Chichén Itzá, en un edificio ahora conocido como "El templo del dios blanco y barbado".
En ese edificio, explica Castillo Valdés, se encuentra una escultura tallada en piedra con un hombre sentado que lleva larga y afilada barba. Su indumentaria es sencilla, pero exhibe un emblema propio: la serpiente emplumada, que es el signo azteca o náhuatl de Quetzalcóatl.
Leyenda
¿Cómo podrían los mayas saber de un "dios blanco barbado" si nunca vieron uno?, se pregunta Castillo Valdés.
Muchos especialistas mormones y no mormones coinciden en que esta creencia sobre un "dios blanco y barbado" en los pueblos indígenas de América existió mucho tiempo antes de la llegada de los españoles, explica Castillo Valdés.
"Yo creo que Jesús vino a América y que pobladores lo recordaron en una leyenda que se llamó Quetzalcóatl y Kukulcán", señala.- H.C.C.
viernes, 28 de enero de 2011
Investigando el Rastro de Cristo

Algunos arqueólogos mormones defienden la teoría de que una visita de Cristo al continente americano, luego de resucitar en Jerusalén y antes de ascender al cielo, en el año 34, podría haber ocurrido no sólo en Dzibanché, cerca de Chetumal, como informamos el domingo 9 de este mes, sino también en una localidad de Campeche.El arqueólogo M. Wells Jakeman, de la Universidad Brigham Young, de Utah, Estados Unidos -el principal centro académico de los mormones en el mundo-, estableció la teoría en 1948 de que la ciudad de Bountifoul, el sitio donde Jesucristo, según el Libro del Mormón, visitó a sus seguidores en América, se ubica en un punto conocido como Aguacatal, en la selva de Xicalango, cerca de Ciudad del Carmen, Campeche.
martes, 1 de diciembre de 2009
Un potente testimonio del Libro de Mormon
tribunal del juicio de Dios que he declarado al mundo…
que el Libro de Mormón es verdadero."
Discurso del Elder Jeffrey R. Holland (Español) from helaman on Vimeo.
sábado, 28 de noviembre de 2009
Lo que los Antimormones no te dicen ... No existe evidencia del ADN

La respuesta: La página en Internet de la Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, FARMS http://mi.byu.edu/, (por sus siglas en inglés, Fundación para la investigación de estudios antiguos y mormones), declara: “Recientemente, algunos críticos han sugerido que hay una forma simple para determinar la validez del Libro de Mormón por medio del análisis y la comparación del ADN de judíos e indios americanos. Algunos han sugerido que dichos estudios ya han sido hechos y que no demostraron relación genética entre los dos grupos de personas. En realidad, se necesita todavía mucha investigación para hacerlo, pero parece improbable que tal investigación podría proporcionar evidencia para o en contra el Libro de Mormón. No sabemos como era el ADN de los antiguos israelitas o nefitas/lamanitas, y las poblaciones de judíos modernos pueden no reflejar antepasados israelitas, debido a los matrimonios entre distintas razas y a los cambios de religión durante los varios miles de años pasados.”
Además, los indios americanos puede ser que no hayan sido las únicas personas que vivían en las Américas durante el tiempo del Libro de Mormón. Cuando consideramos la frase “los principales antepasados de los indios americanos,” sería bueno revisar el significado de ‘principales’. El diccionario Webster’s define principal como el rango, carácter o importancia de rango más alto. El Libro de Mormón no declara que sea un registro de los habitantes de las Américas. De hecho, algunos eruditos creen que habían muchas personas de muchas naciones en las Américas (véase Sorenson, An Ancient American Setting for the Book of Mormon; Nibley, The Prophetic Book of Mormon).
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Lo que los Antimormones no te dicen ... El uso de la palabra Adiós (adieu, en la versión en inglés)
por Jack R. ChristiansonLa acusación: El Libro de Mormón es un fraude porque Jacob 7:27 finaliza con la palabra adiós (adieu), la cual claramente es de origen francés. El idioma francés se desarrolló cientos de años después de la época de Jacob.
“Tales críticos evidentemente pasaron por alto el hecho que el Libro de Mormón es una traducción literaria, y José Smith se sintió libre de usar en su traducción, cualquier palabra familiar para sí mismo y para sus lectores, que transmitiera mejor el significado del autor original. Es interesante notar que hay una palabra hebrea Lehitra’ot, la cual tiene el mismo significado en hebreo como la palabra adieu tiene en francés. Ambas palabras son mucho más que una simple despedida; incluyen la idea de una bendición. ¿Sería poco razonable recordarles a estos críticos que ninguna de las palabras contenidas en la traducción al inglés del libro de Jacob, fueron usadas por el mismo Jacob? Todas estas palabras vienen del idioma inglés, el cual no llegó a existir hasta mucho tiempo después de la época de Jacob (A Companion to Yor Study of the Book of Mormon, página 163).
sábado, 21 de noviembre de 2009
Lo que los Antimormones no te dicen ... Los cambios hechos al Libro de Mormón
“Entendiendo la naturaleza de miles de pequeños cambios en el Libro de Mormón puede ser útil e interesante. En realidad, aunque, la clase de exactitud estilística lograda con estos cambios tiene poco que ver con lo que José quiso decir cuando llamó al Libro de Mormón ‘el más correcto de todos los libros sobre la tierra” (History of the Church, 4:461.) Su concepto de correcto no tenía nada que ver con las normas reconocidas de gramática, ortografía o puntuación.”
“Buscar una definición de la palabra correcto como era reconocida durante el tiempo de José Smith, podría ser ilustrativo. El diccionario Webster de 1828 American Dictionary of the English Language define correcto como “literalmente, arreglar, o hecho correctamente. Por tanto, correcto: conforme a la verdad, rectitud o propiedad, o conforme a una norma justa…. Los modales correctos corresponden con la moralidad y nociones captadas de decoro… principios correctos coinciden con la verdad” (Understanding Textual Changes in the Book of Mormon,” página 28).
De acuerdo con este concepto, el Libro de Mormón seguramente satisface la prueba de la exactitud, porque sus principios coinciden con la verdad. Y, como José Smith mismo explicó, la prueba final de su exactitud está en las vidas de aquellos quienes emplean sus principios en sus vidas. Verdaderamente, él prometió que podemos “acercarnos más a Dios al seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro” (Smith, History of the Church, 4:461).
Por supuesto que han habido miles de cambios hechos en el Libro de Mormón. Sólo en puntuación y gramática han habido de treinta a treinta y cinco mil cambios. Se debe recordar que aunque José Smith fue el traductor del Libro de Mormón, la ortografía en la primera edición fue de Oliver Cowdery, y la puntuación la hizo John H. Gilbert, quien era un tipógrafo. Gilbert trabajó para E. B. Grandin y era un no-mormón. Él se tomó gran libertad con el texto y con la interpretación de la letra de Oliver Cowdery. Como resultado, se necesitaron hacer muchos cambios para lograr que el texto se leyera como el documento original. También, la ortografía y la gramática de este período de tiempo en Estados Unidos, no tenían reglas particulares y no estaban reguladas en 1829. Debido que han habido tantos cambios en el texto desde la edición de 1830 a la edición actual de 1981, se han incluido algunas citas importantes del artículo de Horton más adelante, “Understanding Textual Changes in the Book of Mormon” (Entendiendo los cambios textuales en el Libro de Mormón). El artículo cubre la historia de varias ediciones del Libro de Mormón, la ortografía y gramática del inglés estadounidense en 1829, los cambios principales en las varias ediciones, y el concepto de exactitud como se trató anteriormente.
Horton escribió sobre los cambios principales en las varias ediciones del Libro de Mormón, como, “También necesitamos recordar que Oliver Cowdery escribió lo que oyó. Muchas de las palabras – los nombres de nefitas y lamanitas, por ejemplo – eran sido desconocidas para Oliver. José aparentemente tuvo que corregir algunos de esos sustantivos propios. Hay que tener en cuenta también, que dos palabras distintas ‘strait‘ y ‘straight‘ sonarían exactamente igual cuando José las dictó. Pero Oliver escribió las dos palabras como ‘straight’ cada vez. En diez lugares, se tuvo que corregir ‘straight‘ para que se leyera ‘strait‘ (Nota del traductor: se han dejado las palabras en inglés para una mejor comprensión de las correcciones en el idioma original del manuscrito).
“La letra de Oliver también presentó un desafío especial para el tipógrafo. Su letra R (que parecía como una ‘Palmer’ R) y su letra N eran difíciles de distinguir, así como su letra B y L. Así en la primera edición, Gadiantón fue mal identificado como ‘the nobler‘ (el noble, en español), en lugar de ‘the robber’ (el ladrón, es español). De manera similar, el tipógrafo aparentemente confundió las letras RM como UN. Así en 1 Nefi 13 [1 Ne.13], donde se leía en el manuscrito original ‘formation‘ (formación), el tipógrafo lo malinterpretó como ‘founation.’ Entonces, pensó que le faltaba la letra d, y se la agregó, dejando ‘foundation‘ (fundación). En la edición de 1981, la palabra foundation ha sido corregida para que se lea formation, como estaba previsto originalmente.
“Muchos otros errores de ortografía parecen haber sido estrictamente tipográficos, por ejemplo, aaswer (correcto en inglés: answer), amog (among), bacause (because), daghter (daughter), mnltitude (multitude), theit (their), y uttered (utter).
“Otra error común ocurrió al copiar, cuando la vista del tipógrafo momentáneamente se alejó de la página. Entonces, cuando continuaba leyendo, escogía el texto en un punto diferente donde las palabras eran muy similares. El ejemplo más significativo de esto, es la omisión de treinta y cinco palabras en Alma 32:30, donde las palabras semilla, buena, brota, empieza y crecer son palabras comunes en dos partes del versículo.
“Algunas de las palabras que se cree que Oliver Cowdery escribió mal, son realmente variantes legítimas que se encuentran en el venerable Oxford English Dictionary (Diccionario Inglés Oxford). Se consideran como tales: adhear, adultry, babtized, befal, burthensome, centre, condescention, devlish, fraid, phrensied, y sepulcher.
“Pero la mayoría de los cambios comunes no han sido en ortografía, si no en gramática. Por ejemplo, han habido 891 cambios de ‘which‘ (cual) a ‘who‘ (quien), 177 cambios de ‘exceeding‘ (excediendo) a ‘exceedingly‘ (sumamente, extremadamente). Muchos cambios implicaron un cambio en el número o tiempo de los verbos. Was (singular: era, fue) fue cambiado a ‘were‘ (plural: eran, fueron) 167 veces; ‘is‘ (singular: es) fue cambiado a ‘are‘ (plural: son), y ‘done‘ (hecho, pasado participio) a ‘did‘ (pasado simple) 10 veces.
“Otros pocos cambios relacionados con el significado parecen ser más importantes. En 2 Nefi 30:6, aparece la palabra ‘white‘ (blanco) en las ediciones de 1830 y 1837. José cambió esta palabra a ‘pure‘ (puro) en la edición de 1840. Pero más tarde, en las ediciones norteamericanas no aparece este cambio debido a que se guiaron por la primera edición europea y la edición de 1837. Esta corrección del profeta finalmente ha sido restaurada en la edición de 1981.
“En Mosíah 21:38 y Éter 4:1, en la primera edición la palabra “Benjamín” estaba donde ahora aparece el nombre de Mosíah. De hecho, el Rey Benjamín no hubiera podido seguir vivo en el período histórico descrito en estos versículos. En la edición de 1837, el profeta José hizo esta corrección.
“Sólo se puede especular sobre la causa de este error. El erudito del Libro de Mormón, Sidney B. Sperry, ha planteado esta interesante pregunta: “¿Fue esto un lapsus inadvertido de parte de José Smith cuando dictaba a Oliver Cowdery, o tradujo correctamente un error original de Mormón, el compilador del Libro de Mormón? (The Problems of the Book of Mormon, Salt Lake City: Bookcraft, 1964, página 203).
“Al pasar los años, unas cien eliminaciones también han sido hechas, principalmente para mejorar el libro gramáticalmente. Las palabras más comunes que han sido eliminadas son ‘that‘ (188 veces), ‘the‘ (48 veces), ‘it came to pass‘ (46 veces), ‘a‘ y ‘and‘ (40 veces), y ‘had‘ (29 veces).
“Las añadiduras o adiciones han sido menos numerosas, probablemente menos de cien. Por ejemplo, la palabra ‘of‘ fue agregada 12 veces, las palabras ‘and, is, the‘ se agregaron 7 veces. Algunas adiciones simplemente resultaron al reorganizar partes de una oración o restituir palabras suprimidas inadvertidamente en las primeras ediciones. Estas no son “verdaderas” adiciones.
“En algunas partes, sin embargo, José Smith intencionalmente añadió al texto para aclarar un punto. Una ilustración es las palabas agregadas ‘el hijo de‘ en 1 Nefi 11:21,32 y 13:40. El texto estaría correcto con o sin las palabras adicionales, pero la adición ayuda al lector a evitar malentendidos” (para más explicaciones de los numerosos cambios hechos en las varias ediciones del Libro de Mormón, véase, Horton, “Understanding Textual Changes in the Book of Mormon,” Ensign, Diciembre 1983, páginas 24-28).
Se debe recordar que Moroni, en la portada del Libro de Mormón, escribió a todos los lectores del libro, “Y ahora bien, si hay faltas, éstas son equivocaciones de los hombres; por tanto, no condenéis las cosas de Dios, para que aparezcáis sin mancha ante el tribunal de Cristo.” Se aprende en Éter 12:23-27, que este mismo Moroni estaba preocupado, mientras escribía esta parte de los anales, que “los gentiles se burlarán de estas cosas, debido a nuestra debilidad en escribir; porque tú, Señor, nos has hecho fuertes en palabras por la fe, pero no nos has hecho fuertes para escribir.” Él continuó, “Cuando escribimos, vemos nuestra debilidad, y tropezamos por la manera de colocar nuestras palabras; y temo que los gentiles se burlen de nuestras palabras.” El Señor respondió a Moroni, asegurándole, “Los insensatos hacen burla, mas se lamentarán; y mi gracia es suficiente para los mansos, para que no saquen provecho de vuestra debilidad.” Es necesario que seamos mansos y humildes mientras estudiamos el Libro de Mormón. Entonces la gracia del Señor será suficiente para cada uno de nosotros.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Lo que los Antimormones no te dicen ... Nadie debe agregar a la Biblia

La acusación: El Libro de Mormón viola el decreto dado por Juan el Revelador que ningún hombre puede agregar o suprimir de la Biblia (véase Apocalipsis 22:18-19).
La respuesta: Por la Biblia entendemos la colección de escritos que tienen los registros de revelación divina. La palabra misma es de origen griego, siendo derivada de ta biblia, “los libros.” A medida que pasa el tiempo biblia, un plural neutro, fue considerada como un singular femenino, y de esa manera “los libros” llegaron a conocerse como “el libro.” Por la palabra Biblia, por consiguiente, debemos entenderla no como un solo libro, sino que como una biblioteca divina (véase LDS Bible Dictionary, página 622). Otras palabras que vienen de las mismas raíces son biblioteca y bibliografía, ambas se refieren a una recopilación de libros, no a un solo volumen.
El libro a que se refiere Apocalipsis 22:18-19 no es la Biblia, si no que es el mismo libro de Apocalipsis. La Biblia no se llegó a conocer como tal hasta en el año 325 d. C. en el concilio de Nicaea, cuando se principió un trabajo para canonizar las “escrituras.” Se cree que estuvieron completas en el 360 d.C en el concilio de Laodocia. La Septuaginta fue aceptada para el Antiguo Testamento, y el criterio para el Nuevo Testamento fue que los libros hubieran sido escritos por uno de los apóstoles de Jesús o hubieran sido escritos durante el tiempo de los apóstoles.
Algunos creen que el libro de Apocalipsis fue recopilado aproximadamente durante los años 95-96 d. C. por el apóstol Juan en la Isla de Patmos. Otros eruditos creen que la época de haberlo escrito está más cercana a los años 60-710 d. C. Cualquiera grupo está correcto, los eruditos todavía sitúan los escritos de Apocalipsis mucho antes que los concilios canonizaran el libro como escritura y lo agregaran a la Santa Biblia. Hay una creencia común, que Juan estaba escribiendo futuristicamente y por consiguiente, significa que la Biblia entera también lo estaba. Sin embargo, tal pensamiento no cuadra con varias religiones que valoran a la Biblia como escritura. Si fuera verdad, entonces mucho de la Biblia sería inválido como escritura porque Moisés, escribiendo sobre sus enseñanzas y no en la Biblia como un todo, declaró, “No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno” (Deuteronomio 4:2).
Con este entendimiento, se puede ver que el Libro de Mormón en realidad, apoya la idea de no agregar o suprimir algo del libro de Apocalipsis. En 1 Nefi 14, a un profeta llamado Nefi se le mostró una visión del futuro del mundo, pero se le prohibió escribir todo lo que él vio, porque a él le dieron instrucciones que ese sería el trabajo de un Juan, quien escribiría la “revelación” en el futuro. El Libro de Mormón declara:
“Y aconteció que el ángel me habló, diciendo: ¡Mira!”
“Y miré, y vi a un hombre que estaba vestido con un manto blanco.”
“Y el ángel me dijo: ¡He ahí uno de los doce apóstoles del Cordero!”
“He aquí, él verá y escribirá el resto de estas cosas; sí, y también muchas que han sucedido.”
“Y escribirá también sobre el fin del mundo.”
“Por tanto, las cosas que él escriba son justas y verdaderas; y he aquí, están escritas en el libro que tú has visto salir de la boca del judío. Y en la época en que salieron de la boca del judío, o sea, cuando el libro salió de la boca del judío, las cosas que estaban escritas eran claras y puras, y las más preciosas y fáciles para el entendimiento de todos los hombres.”
“Y he aquí, las cosas que este apóstol del Cordero escribirá son muchas de las que tú ya has visto; y he aquí, el resto tú lo verás.”
“Pero las que verás en adelante, no escribirás; porque el Señor Dios ha ordenado que las escriba el apóstol del Cordero de Dios.”
“Y ha habido también otros a quienes el Señor ha mostrado todas las cosas, y las han escrito; y han sido selladas, según la verdad que está en el Cordero, para aparecer en su pureza a la casa de Israel en el propio y debido tiempo del Señor.”
“Y yo, Nefi, oí, y testifico que el nombre del apóstol del Cordero era Juan, según la palabra del ángel.”
“Y he aquí que a mí, Nefi, se me prohíbe escribir el resto de las cosas que vi y oí; por lo que me basta con las que he escrito; y no he escrito más que una pequeña parte de lo que vi” (1 Nefi 14:18-28).
El Libro de Mormon, entonces, en lugar de agregar o suprimir de la Biblia, es un testamento que
la Biblia es verdadera. Doctrina y Convenios, otro libro de escrituras Santo de los Últimos Días, enseña que uno de los propósitos principales del Libro de Mormón es testificar al mundo que la Biblia es verdadera y es la palabra de Dios, “probando al mundo que las Santas Escrituras son verdaderas, y que Dios inspira a los hombres y los llama a su santa obra en esta edad y generación, así como en las antiguas; demostrando por este medio que él es el mismo Dios ayer, hoy y para siempre. Amén” (D y C. 20:11-12).
El Libro de Mormón testifica esta misma verdad. Testifica que su propósito es uno, junto con otras escrituras Santos de los Últimos Días (Doctrina y Convenios, Perla del Gran Precio, y la traducción de José Smith de la Biblia), y las enseñanzas de apóstoles y profetas modernos, es testificar que la Biblia es verdadera y debería seguirse en la vida como un modelo para vivir. Declara:
“Y aconteció que vi al resto de la posteridad de mis hermanos, y también vi que el libro del Cordero de Dios, que había salido de la boca del judío, llegó de los gentiles al resto de la posteridad de mis hermanos.”
“Y después que hubo llegado a ellos, vi otros libros que vinieron por el poder del Cordero, de los gentiles a ellos, para convencer a los gentiles y al resto de la posteridad de mis hermanos, y también a los judíos que se encontraban esparcidos sobre toda la superficie de la tierra, de que los escritos de los profetas y de los doce apóstoles del Cordero son verdaderos” (1 Nefi 13: 38-39).
El Libro de Mormón está lleno de referencias de la veracidad de la Biblia y de ninguna manera extrae de ella o le agrega. Testica de ella. Para más enseñanzas del Libro de Mormón relacionadas con la Biblia, véase 1 Nefi 13:20-29, 40-41; 2 Nefi 29:3-14; 3 Nefi 23:1; y Mormón 7:8-9.
La Biblia también contiene pasajes de escrituras que se refieren al Libro de Mormón. Algunos lectores pueden no estar de acuerdo que estos versículos están hablando del Libro de Mormón, pero si no están refiriéndose al Libro de Mormón, entonces se están refiriendo a otras escrituras desconocidas. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días declara que éstos se refieren al Libro de Mormón.
El gran profeta del Antiguo Testamento, Isaías previó la aparición del Libro de Mormón. Él escribió de la destrucción de la nación nefita y cómo los anales de los nefitas saldrían de la tierra, o del “polvo”. Él dijo, “Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz de la tierra como la de un fantasma, y tu habla susurrará desde el polvo” (Isaías 29:4). Esto es precisamente lo que ocurrió.
Los nefitas fueron aniquilados, pero sus anales fueron preservados y traídos “fuera de la tierra” por José Smith. Además, Isaías profetizó de un incidente involucrando a José Smith y Martin Harris durante la traducción del Libro de Mormón. Martin llevó algunos de los caracteres traducidos a un notable egiptólogo, profesor Charles Anthon. El profesor Anthon, luego de examinar los caracteres, “manifestó que la traducción era correcta y más exacta que cualquiera otra que hasta entonces había visto del idioma egipcio.” Martin entonces le mostró otros caracteres que aún no estaban traducidos, y dijo que eran “auténticos.” Sin embargo, cuando el profesor Anthon supo que los anales habían sido entregados a José Smith por “un ángel de Dios,” él rompió el certificado de autenticidad firmado y contestó, “No puedo leer un libro sellado.” Entonces le pidió a Martin que le llevara las planchas y él las traduciría. Martin rehusó y llevó los caracteres a un doctor Mitchell, quien certificó ambas cosas que el profesor Anthon había dicho, “respecto de los caracteres, así como de la traducción” (José Smith – Historia 1:62-65).
Isaías escribió de este incidente. Se han intercalado los nombres y el Libro de Mormón para tener claridad. Isaías dijo:
“Y os será toda visión como palabras de libro [el Libro de Mormón] sellado, el cual si dieren [Martin Harris] al que sabe leer [profesor Anthon], y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá: No puedo, porque está sellado.[Dos terceras partes de las planchas de oro estaban selladas, y se le prohibió a José traducirlas.]“
“Y si se diere el libro [el Libro de Mormón] al que no sabe leer [José Smith], diciéndole: Lee ahora esto; él dirá: No sé leer.”
“Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;
“por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso [trayendo a luz el Libro de Mormón y la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días]; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos.
“¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?
“Vuestra perversidad ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿Acaso la obra dirá de su hacedor: No me hizo? ¿Dirá la vasija de aquel que la ha formado: No entendió?
“¿No se convertirá de aquí a muy poco tiempo el Líbano en campo fructífero, y el campo fértil será estimado por bosque?
“En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro [el Libro de Mormón], y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas” (Isaías 29:11-18).
Isaías no es el único profeta del Antiguo Testamento que profetizó sobre la aparición del Libro de Mormón. Ezequiel previó que Dios prepararía dos anales para reunir en casa al esparcido Israel de su larga dispersión. Uno fue el palo de Judá (la Biblia), y el otro fue el palo de José (el Libro de Mormón). Él dijo que los dos anales serían unidos, “y serán uno solo en tu mano.” Respecto al uso de la palabra palo en el Antiguo Testamento, ha habido algunas especulaciones que si los palos mencionados por Ezequiel eran rollos o palos altos o tablas escritas enceradas (véase Meservy, “Ezekiel’s Sticks and the Gathering of Israel,” páginas 4-13; Nibley, An Approach to the Book of Mormón, páginas 279-81). Sin importar lo que eran en el tiempo de Ezequiel, ahora representan la Biblia y el Libro de Mormón, trabajando juntos en “una mano” para llevar la plenitud del evangelio de Cristo a las personas de la tierra. Ezequiel escribió:
“Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, toma ahora un palo, y escribe en él: Para Judá, y para los hijos de Israel sus compañeros. Toma después otro palo, y escribe en él: Para José, palo de Efraín, y para toda la casa de Israel sus compañeros.”
“Júntalos luego el uno con el otro, para que sean uno solo, y serán uno solo en tu mano.
“Y cuando te pregunten los hijos de tu pueblo, diciendo: ¿No nos enseñarás qué te propones con eso?
“diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo el palo de José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus compañeros, y los pondré con el palo de Judá, y los haré un solo palo, y serán uno en mi mano.” (Ezequiel 37-15-19).
El evangelio de Juan registra a Jesús cuando dijo que tenía otras ovejas que no eran de ese redil y alrededor de Jerusalén (véase Juan 10:15-16). ¿Estaba Jesús testificando de las personas del Libro de Mormón y otras de las tribus perdidas de la Casa de Israel? El Libro de Mormón registra que precisamente a estos son a quienes Jesús se refirió (véase 3 Nefi 15:16-24). El Libro de Mormón revela que todas las personas, aquellas en el viejo mundo así como las del nuevo mundo, son valiosas para Él, y Él desea que todas sean uno. Él desea que sean “un rebaño” y tengan “un pastor.” En 3 Nefi 15:21, Jesús declaró a los habitantes de la tierra de Abundancia, después de Su resurrección en Palestina, “Y de cierto os digo que vosotros sois aquellos de quienes dije: Tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo yo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño y un pastor.”
La última escritura de la Biblia que se discutirá, referente al Libro de Mormón está en Apocalipsis 14:6-7. Se lee así: “Vi volar por medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,
“diciendo a gran voz: Temed a Dios, dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”
Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días “identifican este ángel como Moroni, guardián de los anales de José y poseedor de ‘las llaves de los anales del palo de Efraín’ (Doctrina y Convenios 27:5). Moroni anunció la restauración y preparó a José Smith para su función de sacar adelante el gran trabajo de Dios en los últimos días” (Book of Mormon Reference Companion, página 95).
El Libro de Mormón, entonces, no está en desacuerdo del todo con la Biblia. Es una escritura acompañante que testifica que la Biblia es verdadera y que Jesús es el Cristo. No agrega al libro de Apocalipsis, ni le suprime nada. La acusación que el Libro de Mormón viola el decreto de Juan en Apocalipsis 22:18-19, simplemente no está fundamentada y no es verdadera.
sábado, 7 de noviembre de 2009
Lo que los Antimormones no te dicen ... No existe evidencia arqueologica
Por Jack R. ChristiansonLa respuesta: Cada vez que uno se enfrenta con esta acusación o se presenta en una película, se queda asombrado. Razonablemente, personas respetables de toda la tierra declaran que no hay prueba que permita una creencia en el Libro de Mormón. Afirman que no hay evidencia arqueológica que pueda confirmar la historia de José Smith de la aparición del Libro de Mormón. Aunque muchas de estas mismas personas declaran tener una creencia en un Dios, y que no hay evidencia arqueológica para probar lo que creen. (La tierra misma es evidencia de Su existencia).
“Todas las cosas indican que hay un Dios, sí, aun la tierra y todo cuanto hay sobre ella, sí, y su movimiento, sí, y también todos los planetas que se mueven en su orden regular testifican que hay un Creador Supremo” (Alma 30:44). Sin embargo, nada de eso es de naturaleza arqueológica; al contrario, es espiritual. Millones continúan creyendo en Dios y adorándolo como el centro de sus vidas sin evidencia arqueológica. ¿Por qué es tan difícil hacer lo mismo con el Libro de Mormón?
La existencia misma del Libro de Mormón es su mejor evidencia de autenticidad. El único hecho que tiene que aceptar quien se burla, es que el libro existe y millones se apegan a sus enseñanzas. John E. Clark, un profesor de antropología, sugiere, “para los investigadores de mente abierta, la existencia del libro y la notable consistencia de su narrativa, son suficientes motivos para tomar el libro seriamente y considerar su veracidad. Pero la pregunta final sobre la veracidad es espiritual, necesitando fe para la posibilidad de una respuesta espiritual de una fuente divina” (Book of Mormon Reference Companion, página 72). Aquellos que son sinceros en su investigación llegan a conocer por sí mismos si el Libro de Mormón es verdadero. Pueden seguir la promesa que se encuentra al final del libro, en Moroni 10:3-5, la cual se lee:
“He aquí, quisiera exhortaros a que, cuando leáis estas cosas, si Dios juzga prudente que las leáis, recordéis cuán misericordioso ha sido el Señor con los hijos de los hombres, desde la creación de Adán hasta el tiempo en que recibáis estas cosas, y que lo meditéis en vuestros corazones.”
“Y cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que preguntéis a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no son verdaderas estas cosas; y si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo efe en Cristo, él os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo;”
“y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas.”
Clark declara además, “Los creyentes que se basan en evidencias físicas confunden la base real de su creencia. El testimonio terrenal sigue al celestial” (Ibid).
Habiendo establecido el fundamento por el hecho que la única manera que se puede saber la veracidad del Libro de Mormón es por una fuente celestial, ahora se puede discutir algunas de las evidencias arqueológicas que existen. La arqueología, por supuesto, es el estudio de los restos materiales dejados por civilizaciones pasadas y su gente. Los arqueólogos tienen la enorme tarea de encontrar evidencia convincente y verificable de lo que se describe y escribe en el texto de estudio. Esta no es una tarea fácil para la Biblia o el Libro de Mormón. Existen numerosos problemas al tratar de hacerlo.
En 1830, cuando el Libro de Mormón salió de la imprenta, muchos de los hallazgos arqueológicos de ahora en Norte, Centro y Suramérica no habían sido descubiertos. Desde ese tiempo, numerosas ciudades han sido desenterradas, junto con evidencia de civilizaciones anteriores. Muchos de los debates sobre evidencia arqueológica han surgido porque artículos específicos de importancia no han sido descubiertos, aunque sí otros muchos. Según el autor John Sorenson, ha habido cantidad masiva de indicios de evidencia geográfica, histórica y cultural, mientras se buscan las evidencias individuales más pequeñas. Él indica que la geografía física al sur de México y Guatemala, incluyendo las montañas, colinas, ríos, planicies, tierras de labranza, tierras ociosas, océanos, etcétera, han demostrado que coinciden bien con la narrativa del Libro de Mormón (véase Book of Mormon Reference Companion, página 71).
La piedra Estela 5 encontrada en el sur de México se estima que data entre los años 200 a. C y 300 a. C La piedra describe una escena concurrida de humanos y otros seres, rodeando un árbol frutal grande. Muchos eruditos SUD creen que el árbol es una representación del árbol de la vida en 1 Nefi 8 y 11. Otros no están de acuerdo porque no hay ninguna explicación escrita de la piedra y creen que esta interpretación debería dejarse abierta para una interpretación más amplia. Con una interpretación amplia o sin ella, el punto es una piedra grande ha sido descubierta que representa escenas de una de las historias principales contenidas en el Libro de Mormón.
Hay artículos similares y animales mencionados en el Libro de Mormón que provocan a los eruditos a debatir la existencia de las personas del Libro de Mormón, que vivían en las Américas y que están descritas en el libro. Ellos incluyen a las personas poseyendo caballos, elefantes, seda, hierro, acero y planchas de oro (véase Book of Mormon Reference Companion, página 71). La pregunta acerca de dónde están las planchas de oro hoy en día, será discutida más adelante.
¿Qué hacen aquellos quienes afirman que no hay evidencia arqueológica del Libro de Mormón con el relato común que tienen gran número de personas en las Américas, así como las culturas y civilizaciones pasadas, sobre la visita de un gran Dios blanco a sus antepasados? La leyenda de Quetzalcoatl, el dios blanco, barbado, quien visitó las Américas, se tiene entre mucha gente y hay varias versiones del relato. El nombre Quetzalcoatl es el nombre de una deidad prominente y rey del antiguo México. Significa serpiente emplumada. La tradición se tenía entre la gente maya y azteca, se encuentra mencionada en registros tan lejanos como en los años 1000-500 a.C. (véase, Allen, Book of Mormon Reference Companion, página 668).
El acontecimiento supremo en el Libro de Mormón se encuentra en Tercer Nefi, capítulos 11-28, cuando el Salvador resucitado, Jesucristo, desciende del cielo y enseña a las personas del Libro de Mormón por varios días en las Américas, en el año 34 d.C. Él bendice y sana a sus enfermos, realiza milagros y da un sermón parecido al Sermón del Monte. Él llama a doce apóstoles y establece Su iglesia de la misma forma como Él lo hizo en el Nuevo Testamento. Es difícil encontrar una explicación convincente de las tradiciones de las personas en las Américas y el hermoso relato contenido en el Libro de Mormón.
De nuevo, John E. Clark, refiriéndose al trabajo de John Sorenson, explica:
“De manera similar, muchos de los elementos culturales, prácticas, metáforas y alusiones en la última parte del Libro de Mormón parecen ser mesoamericanos. Incluyen tales cosas como escribir y guardar registros, canibalismo, guerra a gran escala, sacrificio humano, conquista de ciudades por medio de la captura de la “torre” principal, o pirámide (Moroni 9:7), armamento de combate, armadura de algodón (Alma 49:6), metáforas del semblante de dios en estatuas (Alma 5), representaciones de árboles saliendo de corazones humanos (Alma 32), un sistema direccional de cuatro partes, creencias paganas de dioses que habitaban bajo tierra (Alma 18:31), y muchos otros puntos (véase Sorenson, Images). Además, la cronología del auge y caída de la gente civilizada, la relativa ubicación de estas civilizaciones, y las fluctuaciones extremas en las poblaciones registradas en el Libro de Mormón, corresponden razonablemente bien con aquellas reconstruidas arqueológicamente en los pasados treinta años en Mesoamérica, México y Centro América” (Book of Mormon Reference Companion, página 71).
De nuevo, uno de los mayores problemas encontrados al buscar evidencia arqueológica para tratar de probar la validez de un texto espiritual, es usar humanos y normas de juicio terrenales para tratar de probar escritos celestiales y espirituales. El presidente Gordon B. Hinckley puso el asunto en términos espirituales cuando dijo, “La evidencia de la verdad del Libro de Mormón, para su validez en un mundo que es propenso a demandar evidencia, no se encuentra en la arqueología o antropología, aunque esto puede ser útil para algunos. No se encuentra en la investigación de palabras o en el análisis histórico, aunque estos pueden confirmarlo. La evidencia de su verdad y validez se encuentra dentro de las cubiertas del libro mismo. La prueba de su verdad se encuentra leyéndolo” (”The Cornestones of Our Faith,” página 52).
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