"y estad siempre preparados para responder con mansedumbre y reverencia a cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros".
1 Pedro 3:15

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jueves, 15 de octubre de 2009

Lo que los Antimormones no te dicen ... ¿Fue José Smith mayor que Jesucristo?


Editado Por el Administrador


Crítica: " ... Porque aún cuando un hombre reciba muchas revelaciones, y tenga poder para hacer muchas obras poderosas, y sin embargo se jacta de su propia fuerza, y desprecia los consejos de Dios, y sigue los dictados de su propia voluntad y de sus deseos carnales, tendrá que caer e incurrir en la venganza de un Dios justo." (Doctrina y Convenios 3:4).

José Smith, ¿"se jactó de su propia fuerza"?

"Tengo más de qué jactarme que cualquier otro hombre tuvo ... una gran mayoría de todos han permanecido fiel a mí. Ni Pablo, ni Juan, ni Pedro, ni Jesús jamás lo lograron. Me jacto de que ningún hombre hizo nunca la obra que yo hice ... " (José Smith, 26 de mayo, 1844, History of the Church) (Historia de la Iglesia), vol 6, pp. 408-409 (Traducido del inglés).

"Como nubes y vientos sin lluvia, así es el hombre que se jacta de falsa liberalidad" (Proverbios 25:14).

Fuene: Página Antimormona (de las más conocidas).

Mi turno:
Se me hace increíble que estas personas que no Consideran como doctrina las escrituras de la Iglesia como lo es Doctrina y Convenios usen esta escritura como referencia para decir que José Smith incurrió en la venganza de Dios por "jactarse" (que irónico): D. y C. 3:4. Ellos deberían aprender en el primer versículo que:
"Las obras, los designios y los propósitos de Dios no se pueden frustrar ni tampoco pueden reducirse a la nada". (D. y C. 3:2)
Lo que realmente quería expresar el profeta José Smith es similar a lo que dijo el Apóstol Pablo:
"Otra vez digo: que nadie me tome por loco. Pero si no, recibidme aunque sea como a loco, para que me gloríe siquiera un poquito.
Lo que ahora digo, no lo digo según el Señor, sino como en locura, con esta base de jactancia.
Ya que muchos se jactan según la carne, también yo me jactaré" (2 cor 11:16-18) (Cursiva agregada)

en la Biblia versión SUD la palabra "jactancia" se substituye por "Gloria".
"Otra vez digo: Que nadie me tenga por loco; o de otra manera, recibidme como a loco, para que yo también me gloríe un poquito.
Lo que hablo, no lo hablo según el Señor, sino como en locura, con esta confianza de gloriarme.
Pues ya que muchos se glorían según la carne, también yo me gloriaré".
(2 cor 11:16-18)

En el Libro de Mormón encontramos un comentario similar el uso de la palabra jactancia:
"Y éstas son las palabras de Ammón a sus hermanos, las cuales dicen así: Mis hermanos, y hermanos míos en la fe, he aquí, os digo, cuán gran motivo tenemos para regocijarnos, porque ¿pudimos habernos imaginado, cuando salimos de la tierra de Zarahemla, que Dios nos concedería tan grandes bendiciones?
Y aconteció que cuando Ammón hubo dicho estas palabras, lo reprendió su hermano Aarón, diciendo: Ammón, temo que tu gozo te conduzca a la jactancia.
Pero Ammón le dijo: No me jacto de mi propia fuerza ni en mi propia sabiduría, mas he aquí, mi gozo es completo; sí, mi corazón rebosa de gozo, y me regocijaré en mi Dios.
Sí, yo sé que nada soy; en cuanto a mi fuerza, soy débil; por tanto, no me jactaré de mí mismo, sino que me gloriaré en mi Dios, porque con su fuerza puedo hacer todas las cosas;
sí, he aquí que hemos obrado muchos grandes milagros en esta tierra, por los cuales alabaremos su nombre para siempre jamás.
Por lo tanto, gloriémonos; sí, nos gloriaremos en el Señor; sí, nos regocijaremos porque es completo nuestro gozo; sí, alabaremos a nuestro Dios para siempre. He aquí, ¿quién puede gloriarse demasiado en el Señor? Sí, ¿y quién podrá decir demasiado de su gran poder, y de su misericordia y de su longanimidad para con los hijos de los hombres? He aquí, os digo que no puedo expresar ni la más mínima parte de lo que siento.
Ahora bien, ¿no tenemos razón para regocijarnos? Sí, os digo que desde el principio del mundo no ha habido hombres que tuviesen tan grande razón para regocijarse como nosotros la tenemos; sí, y mi gozo se desborda, hasta el grado de gloriarme en mi Dios; porque él tiene todo poder, toda sabiduría y todo entendimiento; él comprende todas las cosas, y es un Ser misericordioso, aun hasta la salvación, para con aquellos que quieran arrepentirse y creer en su nombre.
Ahora bien, si esto es jactancia, así me jactaré; porque esto es mi vida y mi luz, mi gozo y mi salvación, y mi redención de la angustia eterna. Sí, bendito sea el nombre de mi Dios que ha tenido presente a este pueblo, el cual es una rama del árbol de Israel, y se ha perdido de su tronco en una tierra extraña; sí, digo yo, bendito sea el nombre de mi Dios ... "
(alma 26: 1, 10, 11, 12, 16, 35, 36) (cursiva agregada)

Hay dos clases de jactancia: justa e injusta

"Hay dos clases de jactancia: justa e injusta; una en el brazo de la carne y otra en la gracia de nuestro Señor, en su bondad y poder. "Mas el que se gloria, gloríese en el Señor," dijo Pablo al enviar un sermón sobre la jactancia, "porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba." (2 Cor. 10:7-18; Sal. 44:8.) Ammón habló de manera parecida: "No me vanagloria en mi propia fuerza ni en mi propia sabiduría, mas he aqui, mi gozo es completo; sí, mi corazón rebosa de alegría, y me regocijaré en mi Dios. Sí, yo sé que nada soy; en cuanto a mi fuerza, soy débil; por tanto no me jactaré de mí misma, sino que me jactaré de mi Dios, porque con su poder puedo hacer todas las cosas ... Por lo tanto, gloriémonos, sí, nos gloriaremos en el Señor; sí, nos regocijaremos porque es completo nuestro gozo; sí, alabaremos a nuestro Dios para siempre. He aquí, ¿quién puede gloriarse demasiado en el Señor? (Alma 26: 7-16-35).
La jactancia en el brazo de la carne, uno de los pecados más comunes entre la gente del mundo, es una gran maldad; es un pecado nacido en el orgullo, pecado que crea un tipo de mente que evita que los hombre se vuelvan al Señor aceptando su gracia Salvadora. Cuando un hombre se enreda en su triunfo personal por causas de sus riquezas, poder político, su conocimiento mundano, su valentía física, su perspicacia en los negocios, o también aún en sus obras de justicia, no está a tono con el Espíritu del Señor. La salvación viene por la gracia de Dios, "no por obras"; es decir no por el acto aparente de la ley, "para que nadie se jacte." (Efe. 2:4-22; Rom. 3:27.) Como preguntó el Rey Benjamín, después de explicar la bondad de Dios y la comparativa "nada" que es el hombre, "¿De qué tenéis que jactaros?" (Mosíah 2:17-26.) Aún en la justa gloria del Señor, hay ciertas restricciones bien definidas en su piadosa jactancia. Los élderes deben proclamar contra los espíritus malvados, pero "no con acusaciones injuriosas, para que no seáis vencidos; ni con jactancia ni regocijo, para que no seáis asidos por él (D. y C. 50: 32-33).
Los dones del Espíritu se derraman abundantemente sobre los verdaderos santos. "Pero un mandamiento les doy, "dice el Señor, "que no se jacten de estas cosas ni hablen de ellas ante el mundo; porque os son dadas para vuestro provecho y para salvación." (D. & C. 84:73.) "No habléis de juicios ni os jactéis de vuestra fe y obras poderosas." (D. & C.105:24.)
(Bruce R. McConkie, Doctrina Mormona)

José Smith no se consideraba mayor que Jesucristo pues el mismo revelo de Jesucristo:

"Porque he aquí, yo, Dios, he padecido estas cosas por todos, para que no padezcan, si se arrepienten;
mas si no se arrepienten, tendrán que padecer así como yo;
padecimiento que hizo que yo, Dios, el mayor de todos, temblara a causa del dolor y sangrara por cada poro y padeciera, tanto en el cuerpo como en el espíritu, y deseara no tener que beber la amarga copa y desmayar ... " (D. y C. 19:16-18) (Cursiva agregada)

A pesar de ello el Señor mismo dijo que se podían efectuar "obras mayores que las que él hizo", "De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre." (Juan 14:12) (Cursiva agregada). ¿a que obras mayores se refiere el Señor Jesucristo? ¿por qué habrá hecho tal comentario?. Por ejemplo, Juan el Bautista probablemente bautizó más personas que Jesús, Pablo pudo haber convertido a más personas como misionero, Moisés condujo a más israelitas de la esclavitud, Noé construyó una enorme arca, y José Smith llevó acabo la restauración del evangelio, sacó a la luz el Libro de Mormón, reveló Doctrinas que hoy día se ignoran y se desconocen;
"En el breve espacio de veinte años ha sacado a luz el Libro de Mormón, que tradujo por el don y el poder de Dios, y lo ha hecho publicar en dos continentes; ha enviado la plenitud del evangelio sempiterno, que el libro contiene, a los cuatro ángulos de la tierra; ha publicado las revelaciones y los mandamientos que integran este libro de Doctrina y Convenios, así como muchos otros sabios documentos e instrucciones para el beneficio de los hijos de los hombres; ha congregado a muchos miles de los Santos de los Últimos Días; ha fundado una gran ciudad y ha dejado un nombre y una fama que no pueden fenecer" (D. y C. 135: 3) y un sin fin de "obras mayores". Con ello no quiere decir que fue mayor que Jesucristo, sino que talvez llevo a cabo obras mayores de acuerdo a lo que Jesucristo mismo dijo.

José Smith siempre supo quien era el mayor:

"si eres echado en el foso o en manos de homicidas, y eres condenado a muerte; si eres arrojado al abismo; si las bravas olas conspiran contra ti; si el viento huracanado se hace tu enemigo; si los cielos se ennegrecen y todos los elementos se combinan para obstruir la vía; y sobre todo, si las puertas mismas del infierno se abren de par en par para tragarte, entiende, hijo mío, que todas estas cosas te servirán de experiencia, y serán para tu bien.
El Hijo del Hombre ha descendido debajo de todo ello. ¿Eres tú mayor que él?" (D. y C. 122:7-8) (cursiva agregada)

Y efectivamente eso es lo que le sucedio a José Smith, fue perseguido la mayor parte de su vida, insultado, golpeado, y asesinado cruelmente y aun así al final de su muerte en lugar de blasfemar a Dios y maldecir a los que lo mataron él dijo: ¡Oh Señor, Dios mío!. (¡que ejemplo de humildad!).

No existe evidencia para hacer saber que José Smith el profeta se sentía mayor que Jesucristo, tan solo una cita de él sacada de contexto, al contrario hay muchas evidencias de su humilde trato hacia las personas y hacia su Dios .... solo que eso es lo que los Antimormones no te dicen.

viernes, 9 de octubre de 2009

La Perla de Gran Precio: Un Libro de Escrituras Exclusivo

(*)

Por James R. Harris Profesor adjunto de escritura antigua en la Universidad de Brigham Young


¿Qué sabe usted de la Perla de Gran Precio? Pruebe su conocimiento de la más pequeña de nuestras obras canónicas respondiendo a las siguientes preguntas:

¿Verdad o Falso?

1.- ¿El Libro de Moisés y el capítulo 1 de José Smith son parte de la revisión inspirada que hizo José Smith de la Biblia?.
2.- ¿Algunas partes del Libro de Moisés son una restauración de material que falta de la Biblia, y otras partes son una revisión de un texto bíblico?.
3.- ¿Abraham tomó como modelo para sus registros el registro patriarcal?.
4.- ¿Se ha publicado solamente parte del Libro de Abraham?.
5.- ¿Satanás tentó a Moisés?.
6.- ¿Las sociedades (o combinaciones) secretas tuvieron su origen entre los pueblos de los que se habla en el Libro de Mormón?.
7.- ¿Hubo grandes y nobles espíritus que ayudaron a Cristo en la creación de este mundo?.
8.- ¿Al principio, Enoc se resistió al llamado para servir al Señor?.
9.- ¿La escritura más antigua que se conoce en esta tierra es el Libro de registros de Adán?.
10.- ¿El evangelio le fue enseñado a Adán, el primer hombre, y él fue bautizado?.
11.- ¿Aunque ha habido muchas dispensaciones del evangelio, en La Perla de Gran Precio se hace referencias a siete dispensaciones importantes?.

(Todos los puntos arriba mencionados son verdaderos, con excepción del número seis.)


1.- ¿son el libro de Moisés y el capítulo 1 de José Smith parte de la revisión inspirada que hizo José Smith de la Biblia?

El contenido del Libro de Mormón deja claramente establecido el hecho de que de la Biblia faltan muchas partes sencillas y hermosas (véase 1 Nefi 13:26, 28, 32). Pero, ¿habría una restauración del material bíbico perdido? (Véase 1 Nefi 13:34.)
En junio de 1830, José Smith y la Iglesia recién organizada habían sido objeto de gran persecución. A fin de fortalecer y sostener a los hermanos en aquella hora de tribulación, el Señor les dio una revelación a la que más tarde Orson Pratt llamó las Visiones de Moisés; esta revelación llegaría a causar un gran impacto en el desarrollo doctrinario de la Iglesia y surtió el efecto inmediato de fortalecer al Profeta y a sus amigos en medio de las pruebas y las aflicciones que tuvieron que soportar. En su diario el Profeta escribió el siguiente prefacio para esta revelación:
"Sin embargo, diré que en medio de todas las pruebas y tribulaciones por las que tuvimos que pasar, el Señor, que conocía muy bien nuestra nueva y frágil situación, nos otorgó una provisión de fortaleza y nos dispensó 'línea tras línea ... un poco aquí y un poco allí' de conocimiento, del cual el capítulo 1:1-42 de Moisés fue una preciosa porción." (History of the Church, vol. 1, pág. 98.)
Poco después de recibir esta revelación, José Smith comenzó un proyecto que ocuparía mucho de su tiempo, estudio y meditación durante los años siguientes; dicho proyecto consistía en hacer una revisión inspirada y completa de la Biblia. El Libro de Moisés es un extracto de la revisión que hizo el Profeta del Capítulo 24 de Mateo. El Profeta fue preparando e imprimiendo gradualmente durante toda su vida los extractos del Libro de Moisés.

Extracto de la Revisión Inspirada

de la Biblia______________________Fecha de la primera impresión
Moisés 1:1-42____________________Enero de 1844
Moisés 2:1 a 5:59_________________Abril de 1833
(incompleto)
Moisés 6:1-42____________________Agosto de 1832
Moisés 6:43-68___________________Marzo de 1833
Moisés 7:1-69____________________Agosto de 1832
Moisés 8:1-30____________________Abril de 1833

2.- ¿Es el Libro de Moisés una revisión o una restauración del texto bíblico o ambas cosas?

En los ocho capítulos que se componen el Libro de Moisés encontramos secciones que son absolutas restituciones de material que no se encuentra en ninguna otra parte de las Escrituras. Los llamados extractos de la profecía de Enoc comprenden la más grande restitución que se halla en el Libro de Moisés y posiblemente en toda la revisión inspirada de la Biblia. Como comentario precedente al registro de esta revelación que el Profeta hizo en su diario, figura lo siguiente:
"Me parece apropiado observar aquí que el Señor alentó y fortaleció grandemente la fe de su pequeño rebaño, el cual había abrazado la plenitud del evangelio sempiterno tal como se les reveló en el Libro de Mormón, dándoles información más extensa sobre las Escrituras, de las cuales ya había comenzado una traducción. Entre los santos corrían frecuentemente muchas conjeturas y conversaciones concernientes y referentes a los libros mencionados en varias partes del Antiguo y del Nuevo Testamento, que no se encontraban en ningún lado. El comentario común era 'son libros perdidos'. Pero parecería que la Iglesia Apostólica tenía algunos de esos escritos, como lo menciona o cita Judas de la profecía de Enoc, séptimo profeta desde Adán. Para gozo del pequeño rebaño, que en total, desde Colesville a Canandaigua, Nueva York, se componía de unos setenta miembros, el Señor reveló los siguientes hechos de tiempos antiguos tomados de la profecía de Enoc." (History of the Church, vol. 1, págs. 131-133.)
La profecía de Enoc se conoció en la Iglesia durante el meridiano de los tiempos, pero no existía entre los cristianos contemporáneos hasta que fue restaurada en diciembre de 1830. Esta profecía contiene la información que alentaría a la Iglesia a tratar de edificar Sión según el modelo de la Sión de Enoc. Al igual que la restitución de Moisés 1:1-42, sirvió para dar fortaleza a la Iglesia en desarrollo.

3.- ¿Tomó Abraham el registro patriarcal como modelo para el suyo?
Inspirado por "los anales de los padres, aun los patriarcas", que habían sido preservados y habían llegado a las manos de Abraham, éste explicó:
" ... Y trataré de incluir algunas de estas cosas en este relato para el beneficio de mi posteridad que vendrá después de mí." (Abraham 1:31.)

4.- ¿Todo el Libro de Abraham fue publicado?

Todo lo que ahora se conoce como el Libro de Abraham fue publicado en el periódico Times and Seasons de Nauvoo, entre el 1 de marzo y el 16 de mayo de 1842. En febrero de 1843, John Taylor tomó el lugar de José Smith como editor, y dirigiéndose a los lectores escribió lo siguiente: "Tenemos la promesa del hermano José de proveernos más extractos del Libro de Abraham". Aparentemente las condiciones existentes no permitieron que esto ocurriera.



Facsímile 1 Facsímile 2 Facsímile 3

¿Cuál era el contenido de la porción del Libro de Abraham que no se publicó? Solamente podemos suponer que se trataría de una continuación del relato de las experiencias de Abraham en Egipto. El facsímile 1 es una ilustración que precede la información que se encuentra en el capítulo 1 y se relaciona con ella; el facsímile 2 precede y complementa la información que se encuentra en el capítulo 3 de Abraham, y lógicamente se deduce que el facsímile 3 precedería el registro de las experiencias de Abraham en Egipto; éste ilustra la porción que falta del Libro de Abraham.
Es imposible saber la extensión que tendría dicho registro. El versículo 15 del capítulo 3 indica que el Señor le mandó a Abraham enseñar a los egipcios lo que le había sido revelado. El Profeta explicó principios de astronomía, existencia premortal, preordinación y creación. ¿Qué otros principios del evangelio enseñó? En la explicación del facsímile 3 se nos dice que Abraham obedeció las instrucciones del Señor "razonando los principios de astronomía en la corte del rey". Sería interesante saber cuáles fueron las circunstancias que llevaron a Faraón a invitarlo a sentarse en su trono e instruirlos a él y a su casa.
5.- ¿Trató Satanás de tentar a Moisés?

La respuesta es afirmativa (véase Moisés 1:12-23). Aparentemente resulta curioso que tan importante y extraordinario encuentro no se halle en los escritos bíblicos de Moisés; pero la declaración que se encuentra en Moisés 1:23 explica que este hecho fue ocultado al mundo por causa de su iniquidad. Mediante el ministerio de José Smith, ha llegado nuevamente al conocimiento de los hijos de los hombres.
Aunque el nombre de Satanás, o el adversario, no aparece en ninguno de los capítulos de Génesis ni tampoco en ninguno de los cinco libros bíblicos de Moisés, se encuentra treinta y dos veces en los primeros siete capítulos del Libro de Moisés en la Perla de Gran Precio. Es evidente que Adán, Caín, Lamec, Enoc y Moisés, y quizás todo el pueblo de Israel conocieron a Satanás. En la Perla de Gran Precio aprendemos que:

a. Satanás fue un adversario activo y persistente en la vida de Moisés (véase Moises 1:12-22).
Cuatro veces se le mandó que se alejara antes de que él obedeciera.
b. Satanás tiene un poder considerable y solamente puede ser expulsado por aquellos que tengan una inconmovible fe en el Unigénito, Jesucristo. Las órdenes que le dio el fiel Moisés no le hicieron mella hasta que aquél, mediante una ferviente oración de fe, fue investido con poder del Señor (véase Moisés 1:19-23).
c. Satanás, quien fue expulsado de los cielos, continúa en su estado caído, lucha contra los poderes de la luz, engaña al hombre y trata de malograr la obra buena y cada experiencia humana que pueda ser fortalecedora y edificar la fe. Desde los días de Adán y a través de cada época del mundo, Satanás ha declarado la guerra a los santos (véase Moisés 4:4; 6:49; D. y C. 76).
d. Satanás se convirtió en la personificación del mal por medio de su libre albedrío y su deseo de desafiar a Dios. Por la escritura es evidente que él ofreció un falso plan de salvación: " ... rescataré a todo el género humano, de modo que no se perderá una sola alma ... " Y así ha continuado laborando en su plan engañoso valiéndose de cada filosofía, recurso o discípulo desprovistos de una verdadera fe en Dios. El texto arriba mencionado también indica el origen del mal (véase Moisés 4:1-4).
"En lo que respecta al género humano en esta tierra, el mal tuvo sus comienzos en la preexistencia. El padre Eterno engendró hijos espirituales, ordenó leyes que los capacitaran para progresar y los invistió con el libre albedrío. La desobediencia a esas leyes era maléfica en su naturaleza; consecuentemente, sin la posibilidad de cometer malas acciones, no podría haber esperanza de progreso hacia la exaltación. Lucifer y una tercera parte de las huestes espirituales de los cielos eligieron el mal en lugar del bien, se negaron a hacer uso de su libre albedrío en la rectitud, se opusieron al Señor en una rebelión abierta y fueron echados a la tierra negándoseles cuerpos mortales." (Moisés 4:1-4; Abraham 3:4-28; D. y C. 29:36-40; Apoc. 12:7-13.) (Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine, Bookcraft, 1966, pág. 245.)
6.- ¿Tuvieron las sociedades (o combinaciones) secretas su origen entre los pueblos de los que se habla en el Libro de Mormón?

Las combinaciones secretas fueron la causa de la destrucción de los pueblos nefita y jaredita (véase Eter 8:21), pero su origen se remonta a mucho antes de que Lehi saliera de Jerusalén, a mucho antes de que los jaredias colonizaran el Hemisferio Occidental.
¿Dónde comenzaron estas sociedades? En diecinueve versículos del capítulo cinco de Moisés se habla de Caín y el origen de "las combinaciones secretas", y hay once versículos que tratan de la continuación de éstas en la tierra. Dichas sociedades se caracterizan por solemnes y tenebrosos juramentos hechos en el nombre del "Dios viviente" (Moisés 5:29-30), y por una cofrardía estrechamente unida y dedicada a obtener poder y riquezas por medio de la violencia y el terror (Moisés 5:51-55).
En el pasado, grandes civilizaciones han caído por causa de la influencia de las asociaciones creadas por Caín. Así como sucedió en el pasado, puede volver a suceder. El consejo de Moroni a la humanidad en los últimos días es:
"Por lo tanto, oh gentiles, está en la sabiduría de Dios que se os muestren estas cosas, a fin de que así podáis arrepentiros de vuestros pecados, y evitar, que os dominen estas combinaciones asesinas, instituidas para adquirir poder y riquezas, y que os sobrevenga la obra, sí, la obra misma de destrucción; sí, la espada de la justicia del Dios eterno caerá sobre vosotros para vuestra ruina y destrucción, si permitís que existan estas cosas.
Por consiguiente, el Señor os manda que, al ver surgir estas cosas entre vosotros, estéis conscientes de vuestra terrible situación, por motivo de esta combinación secreta que existirá entre vosotros; pues de lo contrario, ¡ay de esta combinación a causa de la sangre de los que han sido asesinados! por que desde el polvo pide que sean vengados de ella, y también de los que la establecieron." (Eter 8:23-24.)
7.- ¿Hubo espíritus grandes y nobles ayudando a cristo en la creación de este mundo?

El Libro de Abraham contiene lo que debe ser el relato más exacto de la creación que se haya impreso; la introducción a este relato es al mismo tiempo exclusiva y maravillosamente informativa; en ella leemos que el Señor le había mostrado a Abraham "las inteligencias que fueron organizadas antes que el mundo fuese" (Abraham 3:22).
Esas inteligencias (aquellos que eran espíritus) eran nobles y grandes, eran los que podían llegar a ser reyes y reinas en los cielos. A Abraham se le dijo que él estaba entre ellos y que había sido elegido antes de nacer en la vida mortal. Entre los nobles y grandes espíritus había uno "que era semejante a Dios", y que dijo:
"Descenderemos, pues hay espacio allá, y tomaremos estos materiales, y haremos una tierra donde éstos puedan morar.
Descendieron, pues, en el principio, y ellos, esto es, los dioses, organizaron y formaron los cielos y la tierra." (Abraham 3:24, 4:1.)
Estas escrituras indican que hubo grandes y nobles espíritus que participaron en la creación de la tierra en la cual habrían de ser probados para lograr su salvación.
8.- ¿Se resistió Enoc al llamado para servir al Señor?

La sociedad que rodeaba a Enoc estaba infiltrada por la violencia y el culto al hombre; sus integrantes buscaban "sus propios consejos en las tinieblas" (o sea, no buscaban razonar con el Espíritu) "y en sus propias abominaciones" ideaban "el asesinato" (Moisés 6:28).
La perspectiva de hacer la obra misional entre tal clase de gente no parecía tener atractivo para Enoc y se quejó de que tenía dificultad de palabra, que no era "más que un mozuelo" y que "todo el pueblo" lo despreciaba, y luego le preguntó al Señor por qué lo había llamado (véase Moises 6:31). Pero todas sus objeciones quedaron en la nada con la simple amonestación que recibió de hacer lo que el Señor le mandaba; se le prometió que su vida sería preservada, que su boca encontraría las palabras, y que sus palabras se cumplirían a medida que hombres, bestias, ríos y montañas se entregaran al poder de Dios que estaba con él.
Enoc vió al Señor cara a cara y tuvo una visión del futuro de la humanidad hasta el fin de los tiempos; los puntos más importantes de su visión están registrados en el capítulo 7 de Moisés, que es un breve extracto de la historia de Enoc el vidente, quien se convirtió en un testigo de Jesucristo al contemplar en visión el nacimiento, ministerio, muerte y resurrección del Señor.
El describió algunos de los principales acontecimientos de los últimos días, incluyendo el regreso de su propia ciudad a la tierra a fin de ser unida con el resto del mundo, que molestado por su existencia había tratado de destruír a su Sión y a él mismo. ¿Pueden los Santos de los Últimos Días que están tratando de convertirse en una sociedad de Sión hacer ejercicio de la misma fe?
9.- ¿Es el Libro de memorias de Adán la escritura más antigua que se conoce en esta tierra?

Los antiguos patriarcas fueron los primeros autores de escritura, la que fueron registrando a medida que eran inspirados por el Espíritu Santo. Sus registros fueron los libros en los cuales se basó Abraham al escribir para el beneficio de su posteridad:
" ... procuraré de aquí en adelante delinear la cronología que data desde mí hasta el principio de la creación, porque han llegado los anales a mis manos, anales que tengo hasta hoy.
... el Señor mi Dios preservó en mis propias manos los anales de los padres, aun los patriarcas, concerniente al derecho del sacerdocio; por tanto ... trataré de incluir algunas de estas cosas en este relato para el beneficio de mi posteridad que vendrá después de mí." Abraham 1:28, 31.)
"Y se llevaba un libro de memorias, en el cual se inscribía en el lenguaje de Dios, porque a cuantos invocaban a Dios les era concedido escribir por el espíritu de inspiración;
Y poseyendo un leguaje puro y sin mezcla, enseñaban a sus hijos a leer y a escribir.
Pues este mismo sacerdocio" (o sea, el orden patriarcal del sacerdocio), "que existió en el principió existirá también al fin del mundo.
Esta profecía la pronunció Adán por inspiración del Espíritu Santo ..." (Moisés 6:5-8.)
10.- ¿Recibió Adán la enseñanza del evangelio y fue bautizado?

La doctrina cristiana existía y se conocía antes del ministerio terrenal de Cristo. Dios no esperó hasta el meridiano de los tiempos para revelar el programa completo de salvación para la humanidad; el primer hombre que oyó el Evangelio de Cristo fue Adán. Cuando Enoc llamó al pueblo al arrepentimiento, en su discurso rogó a la gente que honrara las enseñanzas de Adán. También hizo un relato de cómo fue bautizado Adán y cómo llegó a comprender la caída y luego la expiación, la fe en Jesucristo, el arrepentimiento, el bautismo y la imposición de manos para recibir el don del Espíritu Santo, así como también la doctrina de la redención y la santificación; incluye también el sacerdocio según el orden del Hijo de Dios. (Véase Moisés 6:51-68)
Los detalles del bautismo de Adán se encuentran también en el capítulo de Moisés:
" ... y lo arrebató el Espíritu del Señor, y fue llevado al agua y sumergido en el agua, y sacado del agua." (Moisés 6:64.)
11.- ¿Se habla en la Perla de Gran Precio de siete dispensaciones importantes?

sí. Hay siete dispensaciones principales de las cuales se habla en este libro de escrituras:
a. La dispensación Adámica (Moisés 3, 4, 5, 6).
b. La dispensación de Enoc (Moisés 6:25 a 8:2).
c. La dispensación de Noé (Moisés 8:8-30, y también en parte de la visión de Enoc).
d. La dispensación de Abraham (todo el Libro de Abraham).
e. La dispensación Mosaica (Moisés 1 y, con detalles más generales, todo el Libro de Moisés).
f. La dispensación del meridiano de los tiempos (José Smith 1).
g. La dispensación del cumplimiento de los tiempos (José Smith 2, y los Artículos de fe).
En la Perla de Gran Precio se evidencia la unidad de las dispensaciones, y esta escritura está disponible para todas las personas de acuerdo con el deseo que tengan de recibir su luz y verdad. Este pequeño libro cubre un milenio de intervención y condescendencia divina para bendecir la sociedad y las luchas del hombre e indudablemente tiene una misión exclusica. Contiene verdades muy particulares y un curso avanzado en teología revelada.
* Fotografía del manuscrito original en papiro del cual el profeta José Smith obtuvo el facsímile 1 del Libro de Abraham perteneciente a la Perla de Gran Precio. Este valioso e importante manuscrito y otros diez papiros que estuvieron en posesión del Profeta fueron redescubiertos a principios de 1966 y presentados a la Iglesia el 27 de noviembre de 1967 por el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

sábado, 3 de octubre de 2009

Las Consecuencias de la Incredulidad









Por el presidente N. Eldon Tanner







Conozco a dos hombres que tuvieron una infancia muy parecida. Ambos nacieron de padres que eran mormones activos y vivían en la misma comunidad; asistían al mismo barrio, tenían los mismos maestros, el mismo obispo, los mismo amigos e incluso iban a la misma escuela. En la actualidad esos dos hombres son totalmente diferentes, no solamente en su profesión, sino en su filosofía acerca de la vida y su grado de espiritualidad. Ambos han tenido éxito en su carrera, y tienen una buena posición económica, pero esa es toda la semejanza que hay entre los dos. Uno de ellos desempeña una posición de gran responsabilidad en la Iglesia y tiene una familia que honra a sus padres; sus hijos han vivido de acuerdo con las enseñanzas del evangelio, esforzándose por ser el orgullo de sus nobles progenitores, su Iglesia y su comunidad.
El otro hombre, poco a poco se fue alejando de la religión y se casó con alguien que no era miembro de la Iglesia; tuvieron hijos de los cuales, por lo menos dos, han sido motivo de una constante preocupación debido a sus amistades, las que los condujeron a lo que parecía una serie interminable de violaciones a la ley: manejaban por encima del límite de velocidad o después de haber tomado bedidas alcohólicas, se daban a las drogas, etc.
Es muy común ver este contraste en los estilos de vida, y no es mi intención juzgar ni indicar quién es responsable por dicho comportamiento. Sin embargo, cuando el hombre que se alejó de la Iglesia vino en medio de su desesperación en busca de consejo, no pude menos que reflexionar y hacerme preguntas acerca de todas esas influencias que alejan a un hombre de su fe y su creencias. Medité acerca de las circunstancias que llevaron a cada uno de estos hombres a sus actual situación en la vida, y recordé las palabras de Pablo cuando advirtió a los élderes de la Iglesia en Efeso diciéndoles:
"Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual El ganó por su propia sangre.
Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño.
Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos" (Hech. 20:28-30.)
Tiempo después, luego de expresar agradeciemiento al Señor por el amor, la fe y la esperanza de los colosenses cuando aceptaron el Evangelio de Jesucristo, Pablo les advirtió de la siguiente manera:
"Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según cristo."
¿Por qué algunos hombres se engañan con las filosofías del mundo, mientras que otros pueden aceptar el evangelio y sus enseñanzas por medio de la fe? Algunos son como Tomás, quien no estaba con los Doce Apóstoles cuando Jesús se les apareció después de su resurrección. recordad lo que sucedió:
"Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces, Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!" Entonces, ante el reconocimiento de Tomás, el Salvador le dijo: "Porque me has visto, Tomás creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron." (Juan 20:25, 27, 29.) A veces pienso que en el mundo actual hay más sentimientos anticristianos de disputa y desconcierto que antes; es posible que esto sea así, si consideramos el aumento de la población mundial; pero siempre ha habido disidentes, perseguidores y falsos profetas, para conducir a la gente por el mal camino y destruir el divino plan de nuestro Padre Celestial. En la conferencia de octubre de 1909, el presidente Joseph F. Smith dijo: "Quizás no haya habido otra época en la que hubiera más falsos profetas, más visionarios o falsos Cristos que en la actualidad. Casi todos los días nos envían cartas dándonos instrucciones, amenazándonos, amonestándonos, advirtiéndonos y haciendonos saber que han recibido revelaciones ... Cualquiera puede llevar adelante alguna idea disparatada, o ponerse a organizar algún tipo de iglesia, y aun cuando lo que proclame sea sin sentido, siempre encontrará el apoyo de alguien que sepa tan poco como él. A los fieles Santos de los Últimos días se les da el derecho de conocer la verdad, tal como Dios la conoce, y no hay poder que pueda llevarlos por un camino equivocado, anublar su entendimiento, confundir su mente o debilitar su fe o su conocimiento de los principios del Evangelio de Jesucristo. Eso no puede suceder, porque la luz de Dios brilla con más fuerza que la falsedad y el error. Por lo tanto, aquellos que poseen la luz de Cristo, el espíritu de revelación y el conocimiento de Dios se elevan por encima de todas las extravagancias del mundo; ellos conocen esta doctrina, la cual es de Dios y no de los hombres." (Conference Report, págs. 8-9) Somos en verdad afortunados por comprender el propósio de la misión de Cristo, por tener el evangelio, por ser guiado por un profeta de Dios, y por el estímulo que nos dan los testimonios de las Autoridades Generales y de otros que nos testifican de la autenticidad del Evangelio de Jesucristo. Se nos insta a estudiar y a obtener un conocimiento personal de que esta obra es verdadera, y cada persona puede tener ese testimonio por medio del estudio y la oración. En la conferencia General de octubre de 1935, el élder Stephen L. Richards, en ese entonces miembro del Consejo de los Doce, dijo lo siguiente: "Yo creo que se requiere el mismo alto grado de inteligencia para comprender e interpretar las cosas del espíritu, que para comprender la verdades de la ciencia y otros asuntos similares. Creo que las realizaciones y los logros en el campo religioso son tan valiosos y dignos de encomio como lo son en el campo de la ciencia, en el de los negocios, el comercio y todos los demás asuntos del mundo. También opino que muchas personas en este mundo no creen en estas cosas, y han menospreciado de tal manera el verdadero valor de las cosas espirituales y de las actividades religiosas, que se han apartado de las instituciones religiosas, de los conceptos espirituales y de este mundo maravilloso que está más allá del llamado mundo de las cosas materiales. Para mí, esto es lo peor que le puede suceder al ser humano, y creo que la juventud de nuestra Iglesia, desgraciadamente, no está libre de la influencia de esta filosofía mundana que practicamente ha invadido la mente y el razonamiento del hombre." A continuación expreso su gran preocupación por la juventud de esta tierra, la que está sometida a filosofías mundanas que niegan la existencia del mundo espiritual, y agregó: "La educación ha contribuido grandemente a crear este estado de cosas, no en forma premeditada, pero cierta, por lo que estoy casi seguro de que se pueden encontrar muchos hombres y mujeres que han perdido la fe y se han apartado de las antiguas prácticas y tradiciones, porque esas cosas no solamente se han omitido, sino que se han pasado por alto con premeditación, y a menudo las han despreciado los sistemas educativos y las influencias de aquellos de quienes depende la educación de la juventud ... Creo que al pedir a los maestros del país que animen a sus alumnos a mantenerse receptivos a todas estas preguntas que afectan la fe de sus padres, no solamente estoy hablando de acuerdo con el sentir de nuestra Iglesia, sino con el sentimiento de todas las buenas personas religiosas que tratan de llevar a la juventud de sus iglesias el Espíritu, la teología y las tradiciones que fomentan. Es algo muy fácil hacer flaquear la fe en este mundo de materialismo, en este mundo de desarrollo científico, donde se ha hecho tanto hincapié en el progreso y el desarrollo científico que han estado de manifiesto en las últimas décadas. Es muy fácil decir una palabra que debilite la fe. Espero que aquellos de cuyas manos dependan la formación de los conceptos en los jóvenes y el desarrollo de su personalidad y carácter sean muy cuidadosos al respecto. Como partidiario y administrador del sistema de escuelas públicas, el cual considero uno de los más grandes factores de la civilización de la raza, al que siempre he estimado como un componente esencial de la democracia, y del que depende la educación de mis hijos, abrigo la idea de que los que enseñan no tienen derecho alguno de decir una sola palabra o promover un pensamiento que derribe la fe de mis hijos y los aleje de nuestras creencias. Nuestra juventud es especialmente susceptible a influencias que la alejan de la fe, porque, en mi opinión, los jóvenes no siempre tienen una comprensión adecuada y apropiada del Evangelio de Jesucristo. Aveces tengo miedo de que por preocuparme demasiado por las reglas, las inhibiciones y las restricciones, no puedan apreciar lo positivo, hermoso, y edificante del Evangelio de Jesús y el mensaje de gozo que encierra ... Deseo que nos sea posible enseñar a nuestra juventud que todas las satisfaciones perdurables que puedan desear, todo el gozo y placer real de la vida, han de encontrarse en la prosecución de los principios del evangelio y no en la oposición a éstos." (Conference Report, oct. de 1935, págs. 94-96.) No es posible ser feliz y obtener paz mental a menos que se logre por medio de la obediencia a los mandamientos de Dios. No es posible obtener la salvación o la vida eterna a menos que aceptemos el evangelio y vivamos de acuerdo con sus enseñanzas. No hay problema que estén enfrentando las naciones del mundo o las personas en forma individual cuya respuesta no se encuentre en el Evangelio de Jesucristo. El vino al mundo con el propósito de darnos el plan de vida y salvación por medio del cual pudiéramos disfrutar de la felicidad y la vida eterna. Me gustaría citar el mensaje de Pablo a los efesios: " Un cuerpo, y un espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos ... Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombre que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo." (Ef. 4:4-6, 11:15.)

viernes, 2 de octubre de 2009

¿Hay evidencia de la existencia de caballos en las Américas antes de la época de Colón?

"Si José Smith hubiera escrito el Libro de mormón en lugar de traducirlo de anales antiguos, hubiera sido una locura incluir referencias sobre la existencia de caballos en el continente americano en aquella época. (1 Nefi 18:25*; Enós 21.**) En 1830 casi todos los historiadores y eruditos se encontraban convencidos de que no había caballos en América antes de la venida de Colón. Después de que el Libro de Mormón se publicó, se produjeron descubrimientos arqueológicos que indican claramente que sí había caballos en las Américas antes del tiempo de Colón. En los depósitos de asfalto de Rancho LaBrea, en el estado de California, se encontraron numerosos restos fosilizados de caballos, que datan de épocas anteriores a la del Libro de Mormón. Aunque estos descubrimientos no comprueban en absoluto que en América hubiera caballos en el período del Libro de Mormón (entre el 2200 a. de J.C. y el 421 d. de J.C.), demuestran que sí hubo caballos antes de la venida de Colón."
(Ludlow, Companion, pág. 117.)

* 1 Nefi 18:25. Y ocurrió que encontramos en la tierra de promisión, mientras viajábamos por el desierto, que había animales de toda especie en los bosques; tanto la vaca como el buey, y el asno, y el caballo, y la cabra, y la cabra montés, y toda clase de animales silvestres, los cuales el hombre podía utilizar. Y hallamos toda clase de minerales, tanto oro, como plata, como cobre.

** Enós 1:21. Y aconteció que el pueblo de Nefi cultivó la tierra, y produjo toda clase de granos y de frutos, y crió rebaños de reses, y manadas de toda clase de ganado, y cabras y cabras monteses, y también muchos caballos.

jueves, 1 de octubre de 2009

La iglesia Cristiana Original






Por T. Edgar Lyon












Los cristianos del siglo XX empeñados en reconstruir la historia de los principios de la Iglesia, comprendieron claramente la gran deuda que tienen con un escritor del primer siglo de nuestra era, un médico llamado Lucas, autor del Evangelio que lleva su nombre y del libro Hechos de los Apóstoles. En realidad, ambas obras componen una historia de la fundación del cristianismo.
A pesar de lo mucho que apreciamos los escritos de Lucas, hay muchos detalles que desearíamos que él hubiera registrado de la organización de la Iglesia en los días de Jesús, ni de los oficiales que dirigían, sus correspondientes títulos, o la autoridad que tenían. Tampoco menciona el término con que se denominaba a la comunidad cristiana en Jerusalén, ni qué pensaban los judíos cristianos acerca del templo y sus alrededores, de los sacrificios diarios que ofrecían allí los sacerdotes levitas o del día sabático que guardaban los judíos. Quizás esa falta se debiera a que Teófilo, a quien están dedicadas ambas obras,* estuviera tan familiarizado con todas esas cosas que Lucas no viera ninguna necesidad de hablarle de ellas.


El progreso de la Iglesia

En el libro Hechos de los Apóstoles continúa la narración sobre la comunidad cristiana, que había quedado en suspenso al finalizar el Evangelio que él escribió. Luego de la ascensión del Señor Jesucristo desde el Monte de los Olivos, Lucas relata una reunión de los santos en Jerusalén, "como ciento veinte en número" (Hechos 1:15). Pedro había dicho que los Apóstoles tendrían que seleccionar candidatos entre los cuales se eligiera uno que llenara la vacante dejada por Judas Iscariote, y había mencionado dos condiciones que ese hombre debía poseer: Tenía que haber andado con Jesús y sus discípulos desde el bautismo del Salvador, y haber sido un testigo de la resurrección de Cristo. De acuerdo con estos requisitos, encontraron dos hombres que parecían igualmente calificados; entonces oraron al Señor pidiéndole que, por conocer El el corazón de las personas, les indicara "cuál de estos dos has escogido" (véase Hechos 1:24). Luego fueron inspirados para elegir a Matías, quien pasó a formar parte de los Doce. Es muy significativo notar la insistencia de los Apóstoles en que a Iglesia fuera guiada por el Espíritu y no por el discernimiento humano.
Después de esto, Lucas conduce a sus lectores a un emocionante acontecimiento ocurrido diez días después de la ascensión de Jesús, durante la festividad judía de la Pascua. El nos dice que en aquel día memorable, estando reunidos los judíos procedentes de diferentes provincias del Imperio Romano en un lugar que no se menciona, ocurrió en los apóstoles una milagrosa manifestación de lenguas extranjeras. Los que los oyeron se admiraban de que aquellos galileos pudieran enseñar el evangelio en idiomas desconocidos para ellos. (Véase Hechos 2:1-37.)
Luego de esa milagrosa manifestación, Pedro hizo un extraordinario resumen de la misión mesiánica de Jesucristo, testificando que era el Redentor del mundo, y que había resucitado. Los de la congregación, comprendiendo súbitamente su necesidad de arrepentirse por haber rechazado al Maestro como su Mesías, le preguntaron a Pedro cómo podrían escapar al castigo que tan justamente merecían. Este les respondió predicandoles los primeros principios del evangelio, y Lucas registró que "aquel día como tres mil personas" entraron en la Iglesia por medio de las aguas del bautismo. (Véase Hechos 2:37-42)
Como consecuencia de otro acontecimiento extraordinario, hubo más conversos que se unieron a la Iglesia. Pedro y Juan habían ido al templo "a la hora novena, la de la oración" (Hechos 3:1), y al entrar encontraron en el portal a un mendigo que pidió dinero a Pedro. Este le respondió que no tenía nada, pero le dijo: "lo que tengo te doy", y sanó al hombre, que había sido inválido de nacimiento. Este milagro, presenciado por muchas personas, atrajo a todo el pueblo "al pórtico que se llama Salomón". Allí Pedro les habló recordandoles la forma en que ellos habían rechazado a Jesús de Nazaret como su Mesías y los llamó al arrepentimiento por tan grave pecado. Lucas registra que esa prédica fue tan elocuente que "muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil". (Véase Hechos 3:11, 4:4.)


Los santos "tenían en común todas las cosas"

El entusiasmo que reinaba entre el gran número de personas que se convirtieron en ambas ocasiones y el compromiso que hicieron de llevar una vida de hermandad eran tales que, de acuerdo con las enseñanzas del evangelio acerca del interés y el cuidado que se debían los unos con los otros, deseaban compartir entre sí todo lo que poseían:
"Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno." (Hechos 2:44-45.)
"Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían y traían el precio de lo vendido, "y lo ponían a los pies de los Apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad." (Hechos 4:34-35.)
En ambos casos se nos presenta el plan de cooperación económica que existía entre los santos de Jerusalén, lo cual es evidentemente una manifestación del mismo espíritu que motivó a los nefitas en el hemisferio occidental, después de la visita que les hizo el Cristo resucitado. Ese sistema duró entre ellos aproximadamente dos siglos. (Véase 4 Nefi: 27.)
La iglesia crecía tan rápidamente que los Apóstoles se vieron obligados a dedicar todo su tiempo a la adquisición y distribución de alimentos; comprendiendo que esto les impedía predicar el evangelio, que era la principal responsabilidad que habían recibido del Maestro, los Doce convocaron a los santos para explicarles que los Apóstoles no habían sido llamados para "servir a las mesas" sino para predicar la palabra de Dios, y les propusieron llamar y apartar a siete hombres que asumieran esta obligación, lo cual se hizo. (Véase Hechos 6:1-6.)
Lucas no registró qué oficio o qué título tenían estos hombres. Muchos años después, cuando los cristianos apóstatas dieron a los diáconos esta asignación, los editores y comentaristas bíblicos comenzaron a denominarlos en los subtítulos y las notas al margen como "los siete diáconos". Pero los escritos de Lucas no los mencionan por ese nombre. Es de notar que el trabajo que realizaban estos hombres al ocuparse de las necesidades temporales de los miembros era parte de la asignación que tienen actualmente los obispos. Quizás los santos de Jerusalén estuvieran organizados en siete ramas, cada una de las cuales contara con un obispo que se encargara del bienestar temporal de su congregación.
El adoptar el nuevo sistema económico de administración (la ley de consagración) fue un acto de gran fe y amor cristiano por parte de los santos. Sin embargo, finalmente causó dificultades, pues muchos de los que se unieron a a Iglesia en el día de Pentecostés deben de haber sido personas adineradas, que habían invertido su capital en propiedades o productivas empresas de negocios. Si ellos hubieran conservado sus posesiones y entregado a la comunidad cristiana las ganancias que hubieran sacado de ellas, probablemente, además de conservar sus bienes personales, habrían beneficiado a la comunidad con ingresos permanentes; en cambio, al vender sus propiedades para entregar a la Iglesia el dinero, estos santos se quedaron sin una fuente de ingresos. A medida que el número de miembros comenzó a aumentar y muchos pobres se convirtieron a la Iglesia, el capital original con el que habían contribuido los dos primeros grupos grandes de conversos aparentemente se agotó.
Diez o quince años más tarde el apóstol Pablo, mientras predicaba el evangelio en Asia Menor y Europa como misioneros entre los judíos y los gentiles, solicitó de esos cristianos donaciones para ayudar a sus hermanos de Jerusalén. (Véase 1 Corintios 16: 1-4; 2 Corintios 9:1-8.) Es obvio que ya en esa época la Iglesia había consumido todo su capital y poseía muy pocas fuentes de ingresos.

El día sabático en la Iglesia original

Puesto que las creencias cristianas superaban a las del judaísmo, no es de extrañar que los cristianos modificaran sus servicios religiosos, hasta el punto en que éstos llegaron a ser incompatibles con los que se llevaban a cabo en la sinagoga. Por ejemplo, además de adorar a Dios el Padre e interpretar las Escrituras, costumbre que era común tanto a cristianos como a judíos, los primeros añadieron cinco nuevos aspectos a sus servicios sabáticos:

1) la adoración del Cristo resucitado, que había subido a su padre;
2) el sacramento conmemorativo de la Sana Cena;

3)la asistencia de mujeres y niños;

4) el canto de "salmos ... himnos y cánticos espirituales" (Efesios 5:19) por la congregación;

5) el testimonio oral de los miembros de todo lo que habían visto y oído concerniente a Jesucristo. (Véase T. E. Lyion, Apostasy to Restoration, Course of Study for Melchizedek Priesthood Quorums, 1960, pág. 34.)
Es impreciso el momento en que la Iglesia Cristiana cambió su día de reposo del sábado de los judíos al domingo, primer día de la semana; el Nuevo Testamento no dice cuándo ocurrió. Quizás haya sido algo gradual, y no un cambio hecho por directiva de los Apóstoles en todas partes al mismo tiempo. Era natural que, al aumentar la comprensión de los santos con respecto a la Expiación y la Resurrección, pensaran que el día en que Cristo se levantó de los muertos tenía para ellos más significado e importancia que el sábado. Por otra parte, puede que hayan querido distinguirse de los judíos, especialmente después que ésos los habían echado de las sinagogas por "herejes". Otra gran posibilidad es que el cambio se debiera simplemente a que hubieran recibido un mandato directo del Señor con ese fin.
Debemos recordar que no todas las personas en aquella época disfrutaban de un día de descanso semanal. El gobierno romano había hecho una concesión a los judíos, permitiéndoles el descanso en su día sabático.
Los cristianos no pudieron gozar de este privilegio hasta que el emperador Constantino así lo decreto en el año 321 d. de J. C. y aun así sólo los que vivían en las ciudades podían hacerlo. Esto quizás explique por qué los primeros continuaron con esa costumbre de la religión judaica: en esa forma podían disfrutar del privilegio del día de reposo judío. Además de la convivencia, quizás fuera también un asunto de conciencia; si se consideraban mejores judíos que aquellos que habían rechazado a Jesús , pensarían que tenían derecho a los mismo privilegios que se les concedían a aquellos.

La asistencia de los cristianos al templo

Así como la costumbre del día sabático tuvo su influencia en el origen judío de los líderes cristianos, también la tuvieron sus ideas acerca del templo. El libro de los Hechos indica que los cristianos, tanto líderes como miembros, iban al templo en Jerusalén después de la resurrección de Cristo, igual que lo habían hecho antes de su muerte. También existe evidencias en las Escrituras de que esta costumbre continuó durante por lo menos 25 años de nuestra era. Pablo mismo fue arrestado mientras participaba en ceremonias judaicas dentro del predio del templo. (Véase Hechos 21:26-33.)
Un motivo por el cual estos cristianos continuaban visitando el templo era que se consideraban el verdadero Israel de las profecías y las Escrituras, y creían que el Mesías ya había venido; ellos eran los únicos que lo habían aceptado. Los judíos que lo habían rechazado y crucificado habían perdido así su condición de integrantes del Israel de la profecía, como así también su derecho de ser e lpueblo elegido de Dios. Los santos creían que, puesto que ellos eran quienes habían heredado las promesas de los convenios hechos por Dios con Abraham, el santuario y los terrenos que rodeaban al templo les pertenecían, con todo derecho, como su lugar de adoración. Por supuesto, los judíos que administraban el templo no iban a renunciar a él para dárselo a los seguidores del hombre a quien ellos habían rechazado; por este motivo, los cristianos tenían que contentarse con usar las partes exteriores del templo, mientras las autoridades de éste continuaban con sus ceremonias y sacrificios tradicionales, en los que los conversos ya no creían.
Otra razón por la que continuaban utilizando los terrenos del templo era la convivencia del amplio lugar que les ofrecía para las reuniones, y que cubría aproximadamente 14 hectáreas, lugar donde se congregaban multitudes de diferentes creencias y tierras para tener sus servicios religiosos, pasear y hasta para negociar. (Véase Mateo 21:12.)
Debemos recordar que los que usaban ese templo eran los judíos apóstatas que aparentemente tenían el Sacerdocio Levítico. Aunque bello y costoso, el edificio era pequeño, pues no había sido edificado para reuniones de ordenanzas, sino para simbolizar la histórica presencia de Dios en Israel. Sólo un número limitado de sacerdotes levitas podían entrar en él, mientras que a los hombres de otras tribus y a las mujeres en general les estaba absolutamente prohibido. Junto al templo de piedra estaban los cuatro para los sacerdotes, un gran salón para las reuniones del Sanedrín y las oficinas que pertenecían a los oficiales autorizados por Roma para ejerce jurisdicción sobre los judíos en todo el mundo. Estas estructuras estaban dentro de las paredes del templo, con portales que protegían el santuario de ser profanado en caso de algún tumulto. Fuera de estas paredes se encontraban lo que se llamaban las cortes. La más cercana a la pared era la Corte de los Hombres Israelitas, desde la cual los varones judíos podían observar a los sacerdotes cuando hacían sus sacrificios diarios en el elevado altar al aire libre que había al este del templo. Detrás de ésa estaba la Corte de las Mujeres Israelitas, a quienes no se permitía acercarse al templo tanto como a los hombres. Y detrás de la corte de las mujeres se encontraba la parte más grande y cercana al exterior, conocida como la Corte de los Gentiles. Esta parte estaba abierta al público.
Herodes había hecho llevar columnas de mármol de grecias para adornar el perímetro de esta corte, y las había hecho colocar en doble fila sobre tres lados de la plaza. Sobre el cuarto lado estaba el Patio Real, un peristilo** que contenía 162 columnas corintias, colocadas en cuatro filas, en forma similar a las del gran templo pagano de Carnac en Egipto. Algunas autoridades en la materia han especulado que, al igual que muchos templos griegos y romanos, este peristilo estaba cubierto con un techo de cedros del líbano para protegerlo del sol, la lluvia y algunas nevadas. Varias referencias bíblicas lo denominan el "pórtico de Salomón". (Véase Hechos 3:11; 5:12; Juan 10:23.)
La narración de Lucas indica que los santos, habiendo establecido un fondo común, no se veían obligados a trabajar diariamente, por lo que se reunían en este peristilo donde recibían instrucciones de Pedro, los otros Apóstoles y quizás también de los encargados de distribuir los alimentos. Parecería que el pórtico de Salomón hubiera tenido el mismo propósito que el foro en los edificios griegos y romanos, donde se llevaban a cabo reuniones y debates públicos. No es de extrañar que los oficiales del templo sintieran hostilidad contra estos grupos de "herejes" que habían "invadido" el gran patio del predio del templo y en él predicaban doctrinas que condenaban las acciones de los líderes judiíos y de la nación en general.

El cristianismo entre los samaritanos

Aunque los primeros grupos grandes de conversos eran judíos, la verdad universal del evangelio pronto comenzó a atraer a otras personas. El primer pueblo que se mostro receptivo al cristianismo parece haber sido el de los samaritanos. El origen de este pueblo data del siglo VIII a. de J. C., cuando los asirios se llevaron cautivos a miles de israelitas; entonces hubo tribus paganas de otras tierras, cuyos hombres se casaron con las mujeres hebreas y, a pesar de que en general aceptaron la religión de su esposa, mezclaron en ela muchas creencias de la religión de baal que profesaban. (Véase 2 Reyes 17:24-33.) Como los samaritanos aceptaban el Antiguo Testamento y muchas tradiciones orales judaicas, no se les tenía por gentiles sino por personas que habín corrompido la religión. En la época de Jesús los judíos los consideraban israelitas apóstatas.
Mateo dice que el Maestro había instruido a sus Apóstoles para que no predicaran ni a los gentiles ni a los samarianos (véase Mateo 10:5), y no hay ningún registro de que Él bauizara a nadie de esos grupos. Sin embargo, muchos samaritanos lo habíen aceptado como su Mesías; cuando Felipe, posiblemente con una asignación especial de los Doce, visitó Samaria, hizo allí muchos conversos. Pedro y Juan, enterados de su éxito, fueron también allí y le ayudaron a confirmar a los nuevos miembros de la Iglesia. El hecho de que líderes tan ortodoxos como Pedro, Juan y Felipe no vacilaran en aceptar a los samaritanos en la Iglesia indica que ellos no los consideraban gentiles.

Los primeros miembros que no eran Judíos

Siempre extendiéndose, el evangelio se esparció más allá de los integrantes de Israel. Un ejemplo de ello es la conmovedora historia de Cornelio, la cual representa la revelación dada por el Señor al Presidente de la glesia, y Su aprobación y autorización para llevar el evangelio a los gentiles.
Cornelio era un capitán del ejército romano, estacionado en Cesarea, devoto y adorador del Dios de los judíos y sumamente generoso con los pobres de este pueblo. En Hechos 10:1-2 dice que "era piadoso" ... y oraba a Dios siempre". Durante una de esas oraciones se le apareció un ángel y le dijo que enviara mensajeros a Jope, a unos 55 kilometros de alli sobre la costa, para pedir a Pedro que lo visitara.
Pedro, que había recibido una visión alegórica indicándole que había llegado el momento de empezar a predicar el evangelio a los gentiles, algunos hermanos de Jope. Cornelio le relató la visita del ángel y le pidió que diera a los de su casa el mensaje que se le había prometido. Fue tal la manifestación del Espíritu Santo en esa ocasión, que Pedro no pudo menos que reconocer que Cristo mismo abría la puerta del cristianismo a los gentiles; por lo tanto, los hizo bautizar. (Veáse Hechos 10:44-48.)
Cuando Pedro volvió a Jerusalen y relató su visión y el Espíritu Santo que se había manifestado sobre los gentiles, los cristianos judíos glorificaron al Señor diciendo: " ... ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!" (Hechos 11:18).
Aquellos fueron, entonces, los primeros gentiles que entraron en la Iglesia cristiana y que abrieron oficialmente la puera del cristianismo al mundo entero, con Pablo, el "Apóstol de los gentiles", encargado de esparcir la palabra.

Una organización en crecimiento

Los miembros de la Iglesia de nuestro siglo no deben tratar de establecer paralelos entre cada uno de los incidentes bíblicos de la Iglesia original y los que ocurren acualmente en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días. En lugar de ello, podríamos comprar la primera organización de la Iglesia y el sacerdocio con la organización restaurada entre los años de 1830 y 1850; por ejemplo, las actividades del sacerdocio anes de que éste fuera organizado en quórumes. Hubo perdonas que tuvieron antes de que exisiera el Consejo de los Doce asignaciones que más arde se convirtieron en una responsabilidad apostólica.
Esto puede ayudarnos a aclarar algunos pasajes confusos, como el del hombre llamado agabo, a quien dos veces se menciona diciendo que era un profeta. (Véase Hechos 11:28; 21:10.) Quizás se tratara de un setenta o algún otro oficial de la Iglesia; no se sabe nada de él ni de su relación con los Apóstoles, pues Lucas no nos da ningún detalle. En la misma forma habla de que Felipe, quien vivía en Cesarea, enía cuatro hijas "que profeizaban" (véase Hechos 21:9), sin mencionar qué profecías hacían o en qué concepto se las tenía. Por otra parte, es evidente que la profecía de Agabo sobre el encarcelamiento de Pablo en Roma se cumplió. (Véase Hechos 21:11.) Tampoco sabemos qué posiciones ocupaban en la Iglesia estas personas; quizás se tratara simplemente de que tenían el donde de discernimiento espiritual.
Los escritos de Lucas nos dan vislumbres de una Iglesia en crecimiento y del cambio efectuado de la religión judaica a una que se extendería por todo el mundo, y de las consecuencias que traía en aquellos días el ser cristiano. Lo mismo que sucede en a actualidad, esta Iglesia era dirigida por seres humanos inspirados por el Altísimo y motivados por el ferviente testimonio que tenían de Jesucristo. Al igual que a nosotros, a ellos también se les dio el encargo de convertir en acción los principios del evangelio, fuera cual fuera el mundo que los rodeaba.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Libro Un Escenario para el Libro de Mormon en la Antigua América (Español)

Por John L. Sorenson

El conocimiento que contiene este libro habría
tardado más tiempo en aparecer y tenido alguna otra
forma sin la insistencia y ayuda de algunas personas en
particular. Para 1974, yo llevaba veinticinco años
trabajando en la relación entre el Libro de Mormón y
los datos geográficos y culturales de Mesoamérica,
pero me sentía poco proclive a imponer mis opiniones
al público o a mis colegas. David A. Palmer me
insistió por entonces para que preparara un escrito
explicando y documentando mi opinión; se ofreció a
hacerlo circular privadamente para que un grupo
selecto lo analizara, junto a un artículo que adoptara
una posición diferente. A partir del intercambio de
comentarios, Palmer y otros se convencieron de que mi
material debía conocerse mejor, así que persuadió a
miembros del personal de varias oficinas de la Iglesia
de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días para
que me escucharan. En el otoño de 1975 nos reunimos
una tarde por semana, en Salt Lake City, y presenté
con cierto detalle una versión de lo que está en este
libro.

Jay Todd, director administrativo de la Ensign, que
participó en aquellas sesiones, me invitó a preparar
una serie de artículos para la revista general de la
Iglesia. El y su personal (principalmente Lavina
Fielding Anderson y Lane Johnson) trabajaron
extensamente para mejorar lo que yo producía. Sin la
continua fe del director Todd en la importancia de
nuestro proyecto, yo no habría persistido. Pero no fue
sino hasta 1983 cuando nuestros intentos de que el
material estuviera expresado en condiciones aceptables
para su publicación en la Ensign llegaron a término sin
éxito. Para entonces unas 1.500 fotocopias de una
versión anterior del libro llevaban circulando entre

personas que habían sabido de él por medio de sus
amigos. Parecía claro que su publicación como libro
satisfaría una amplia necesidad.
La Fundación para la Investigación de la
Antigüedad y Estudios Mormones1 se decidió en 1983
a publicar el libro. John Welch y Kirk Magleby han
sido acérrimos partidarios de esta decisión y han
allanado considerablemente el camino. A otros hay que
agradecer el haber puesto las bases para la entusiasta
participación de la Compañía de Libros Deseret2 como
editora junto a F.A.R.M.S.
Sería imposible reconocer expresamente a todos los
que debería dar gracias pero sobresalen algunos:
George Reynolds por A Complete Concordance of the
Book of Mormon3, una valiosa herramienta de trabajo;
Tom Ferguson, por proporcionarme mi primera
experiencia sobre el terreno en Mesoamérica; Hugh
Nibley, por su ejemplo de paciencia e integridad que
me impulsó a no cejar en esta tarea por otras menos
importantes; Ben Alexander, que me enseñó la
importancia de concebir lo inconcebible; mis amigos,
que me han proporcionado el prefacio; los editores,
incluyendo Don Norton y Jack Lyon, por obligarme a
decir lo que yo quería expresar; Kathryn, mi mujer,
que falleció posteriormente, porque nunca se quejó del
tiempo que me costó; y a los arqueólogos, benditos
sean, que siguieron excavando bajo condiciones
absurdas en las que personas más racionales hubieran
optado por la comodidad. Tom Peterson y Steve
Gordon prepararon valiosos mapas, y Gary Gillum
hizo los índices. Si hay fallos en el libro, son
indudablemente debidos a mis propias limitaciones, no
a las de otros. Naturalmente, las opiniones que se
expresan son estrictamente mías y no pretenden
representar las de la Universidad de Brigham Young,
donde yo trabajo, las de la Iglesia de Jesucristo de los
Santos de los Ultimos Días, la Fundación para la
Investigación de la Antigüedad y Estudios Mormones
ni las de la Compañía de Libros Deseret.
Todas las ganancias por los derechos de autor de la
venta del libro irán a la Fundación para la
Investigación de la Antigüedad y los Estudios
Mormones, para que continúe su investigación de las
escrituras.


¿Por qué son los Evangelios tan incompletos en lo que se refiere a los detalles de la vida de Jesús?



Por Richard Lloyd Anderson, Profesor de historia y escritura antigua, Universidad Brigham Young




Solamente un Evangelio comienza haciendo alusión a la grandeza de Jesús en la preexistencia. Únicamente dos Evangelios nos hablan acerca de su nacimiento milagroso. En tres Evangelios se relata solamente una pascua de su vida, permitiendo que el cuarto Evangelio relate los tres años completos de su ministerio terrenal. Es evidente que nunca existió la intención de que esos breves registros fueran biografía; entonces ¿qué se supone que son?
José Smith nos lo aclara al usar el nuevo título: "El testimonio" de Mateo y Juan. Estos cambios en la traducción de José Smith, conocida como la Versión Inspirada, Destacan la naturaleza especial de cada Evangelio.
Cada escritor tuvo fundamentalmente el mismo propósito de Juan, quien fue uno de los Apóstoles escogidos personalmente por Jesús, y cuyo lenguaje está caracterizado por las palabras "testimonio" y "testificar". De todo el Nuevo Testamento, el setenta por ciento de los pasajes en que aparecen estas palabras (maturia y martureo) se encuentran en los escritos de Juan, quien nos da una evidencia de la responsabilidad que sentía con respecto a su misión de testificar al mundo. Para corroborar esto solamente necesitamos comparar el primer capítulo de Juan ("y vimos su gloria" --Juan 1:14) con los primeros versículos de la primera Epístola de Juan ("hemos visto con nuestros ojos ... y palparon nuestras manos" -- 1 Juan 1:1). Este último evangelista habló en nombre de todos, haciendo hincapié en que él escribió "para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y que para que creyendo, tengáis vida en su nombre". (Juan 20:31)
Muchos han llegado a la conclusión de que los escritos de Juan son solamente testimonio y no historia. En realidad, la historia que Juan ha escrito gira alrededor de su testimonio, como lo muestra el nombre: Evangelio. Evidentemente desde el principio los relatos acerca de la vida de Jesús se llamaron Evangelios, pero, ¿por qué? El término griego euanggelion está compuesto con angelia, que significa un "mensaje" o "anuncio" más el prefijo que quiere decir "bueno o favorable". El significado de la palabra evangelio es entonces "buena nueva". Los relatos acerca de Cristo se llamaron Evangelios debido a que predicaban buenas nuevas, o sea, el maravilloso mensaje de que El había vencido la muerte y el pecado. A pesar de que todos los Evangelios difieren en la forma en que dejan establecida esta conclusión, todos la explican en detalle con la historia de la muerte y la resurrección. Por ejemplo, un tercio del Evangelio según Marcos, y casi la mitad del Evangelio según Juan dedican especial interés en relatarnos la última semana de la vida de Cristo.
Cada hecho que podamos aprender acerca de cristo capta nuestro interés, pero lo que El hizo por nosotros ganó nuestra salvación. Los Evangelios no están estructurados en forma biográfica, sino que nos informan de los hechos acerca de Cristo que nos predican su evangelio: que fue enviado por Dios, mostró el poder de Dios en su vida y en sus enseñanzas, dio autoridad a su Iglesia, sacrificó voluntariamente su vida por nuestra vida eterna y que finalmente resucitó para abrir el camino a la resurrección del género humano. Esta magnífica historia representa el bosquejo y el testimonio de los cuatro Evangelios que se encuentran en el Nuevo Testamento.

viernes, 18 de septiembre de 2009

La Verdad Absoluta




Por el Presidente Spencer W. Kimball








Hace algún tiempo el escribí una carta a un incrédulo. Últimamente he estado pensando en muchas de las cosas que decía en aquella carta, y quisiera comparitr con vosotros la esencia de su contenido. Con esta explicación, entenderéis mejor el punto de vista que asumí al escribirla, y el estilo que elegí para expresarme. La carta decía así:
Querido Juan:
La resistencia y los argumentos que esgrimes en contra de las verdades del Evangelio, me han causado grave preocupación.
Comprendo que no puedo convencerte en contra de tu voluntad, pero me consta que puedo ayudarte si me escuchas y me permites llamarte la atención sobre ciertas verdades sobresalientes, y en especial, si escuchas con una oración en tu corazón y con el deseo de saber que lo que te digo es la verdad. No trataría de forzar tus pensamientos ni siquiera aunque pudiera hacerlo, puesto que el libre albedrío es la ley básica de Dios y cada uno de nosotros debe asumir la responsabilidad de sus propias reacciones. Pero, ciertamente, también cada uno de nosotros debe cumplir con su deber de influir para el bien, sobre todos aquellos que necesiten alguna ayuda.
El Señor le dijo a Enoc:
"He allí a tus hermanos; son la obra de mis propias manos, y yo les di su conocimiento el día en que los hice; y en el Jardín de Edén le di al hombre su albedrío." (Moisés 7:32.)
He permanecido despierto muchas horas, y he ofrecido de rodillas muchas oraciones fervientes, con la esperanza de que pueda decirte las palabras exactas y de que tú puedas recibirlas con el mismo espíritu de humildad con que te las ofrezco.
El encontrar la verdad en la vida no se trata simplemente de un asunto de opiniones. Hay verdades absolutas y verdades relativas. Las normas de dietética, o sea, las que se refieren a la nutrición, han cambiado infinidad de veces durante el transcurso de mi vida; muchos otros descubrimientos científicos cambian constantemente. Por mucho tiempo, los científicos enseñaron que la tierra era una nebulosa masa fundida que se había desprendido del sol; más tarde, otros afirmaron que era una bola de polvo que se había solidificado. Muchas son las ideas que se han dado a conocer al mundo, que más tarde han sido cambiadas para adaptarlas al descubrimiento de una nueva verdad.
Hay verdades relativas. Pero también hay verdades absolutas, inalterables, que eran las mismas ayer, lo son hoy y lo serán por siempre. Estas verdades no pueden ser cambiadas de acuerdo con las opiniones de los hombres.
A medida que la ciencia nos ha ido dando más conocimientos sobre el mundo que nos rodea, ciertas ideas vastamente aceptadas por los científicos han tenido que abandonarse en favor de nuevas verdades que se han descubierto; Algunas de ellas se mantuvieron firmes durante muchos síglos. La más sincera investigación científica a menudo sólo llega hasta el umbral de la verdad, mientras que por otra parte existen hechos revelados que nos dan algunas verdades absolutas, como punto de partida para que podamos comenzar a comprender la naturaleza del hombre y el propósito de su vida.
La tierra es esférica. Aunque los cuatro billones de habitantes de este mundo pensaran que es plana, estarían todos en error; esta es una verdad absoluta y no hay discusión en el mundo que pueda cambiarla. Un cuerpo más pesado que el aire no puede mantenerse suspendido por sí mismo, sino que al soltarlo cae hacia la tierra. La ley de gravedad que hace que esto sea así, es una verdad absoluta e inalterable. Las leyes mayores pueden superar a las menores, pero ello no hace variar la innegable verdad de éstas.
Podemos aprender sobre estas verdades absolutas por medio del espíritu. Ellas son "independientes" en su esfera espiritual y deben descubrirse espiritualmente, aunque se puedan confirmar por medio de la experiencia o el intelecto (Véase D. y C. 93:30). El gran profeta Jacob dijo que "el Espíritu habla la verdad ... Por tanto, habla de las cosas como realmente son, y como realmente serán" (Jacob 4:13). Y nosotros necesitamos que se nos enseñe, a fin de poder comprender la vida y quiénes somos.
Dios, nuestro Padre Celestial -Elohim- vive. Esta es una verdad absoluta. Y aunque los cuatro billones de los hijos de los hombres que viven en la tierra lo ignoraran y desconocieran sus atributos y poderes, todavía sería un hecho que El vive. Toda la gente que vive en la tierra podrá negarlo y no creer en El; pero El vive, aun a pesar de ello. Los seres humanos pueden tener sus propias opiniones con respecto a El; pero aún así, Su forma, Sus poderes y atributos no cambian con las opiniones de los hombres. Dios vive. En resumen, una opinión en sí misma no iene poder alguno con respecto a una verdad absoluta.
Jesucristo es el Hijo de Dios, el Todopoderoso, el Creador, el Maestro de la única forma de vida pura que existe: el Evangelio de Jesucristo. El intelectual puede borrarlo de sus razonamientos filosóficos, el incrédulo puede burlarse de Su existencia, pero aún así Cristo vive y guía los destinos de Su pueblo. esta es una verdad absoluta que no puede negarse.
Supongamos que un relojero en suiza reúne los materiales y hace un reloj, que más tarde es encontrado en medio de un desierto de los Estados Unidos. La persona que encuentra el reloj jamás ha estado en Suiza, no conoce al relojero, ni lo ha observado mientras hacía el reloj. Pero el relojero todavía existe, a pesar de aquellos que ignoran su existencia o experiencia. Si el reloj pudiera hablar, quizás hasta dijera: "No hay un relojero". Mas esto no alteraría la verdad de que el relojero existe y lo hizo.
Si las personas son verdaderamente humildes llegarán a comprender que el hombre puede descubrir, pero no crear la verdad.
Los Dioses organizaron la tierra con materiales que ya existían, y sobre los cuales tenían poder y control. Esta es una verdad absoluta. Aunque un millón de personas extremadamente instruidas puedan especular y declarar que la tierra se formó por pura coincidencia, la verdad todavía permanece. La tierra fue hecha por los Dioses, al igual que el reloj fue hecho por el relojero, y las opiniones no pueden hacer variar esta verdad.
Los Dioses formaron al hombre, le dieron vida y lo colocaron sobre la tierra. Esta es una verdad absoluta, que no puede ser refutada con pruebas. Un millón de brillantes intelectos pueden hacer conjeturas contrarias, pero esto seguirá siendo verdad. Habiendo hecho todo eso en favor de los hijos de Su Padre, Cristo preparó un plan para el hombre, un programa completo y positivo por el cual pudiera éste sobreponerse a sus debilidades, conquistarse y perfeccionarse. Repito, estas verdades vitales no son un asunto de opiniones; si lo fueran, la opinión de cada uno de nosotros sería tan valedera o más aún que la de los demás. Estas cosas de que te habló, no son mi opinión, sino que como verdades divinas, son absolutas.
Algún día verás, sentirás y comprenderás, y quizás te reproches por la innecesaria demora y pérdida de tiempo. No tengo la menor duda de que te sucederá; sólo me pregunto cuándo.
Las experiencias en una cosa no nos hace automáticamente expertos en otra. La erudición religiosa sólo puede ser resultado de la rectitud personal y de la revelación. El Señor dijo al profeta José Smith:
"Toda verdad ... queda en libertad de obrar por sí misma en aquella esfera en la que Dios la colocó ..." (D. y C. 93:30.)
Un geólogo que haya descubierto muchas verdades sobre la estructura terrestre, puede ser totalmente indiferente a las verdades que Dios nos ha dado concernientes a la naturaleza eterna de la familia.
Hay algo que quisiera hacerte comprender, algo que me dará una base para continuar: el hombre no puede encontrar a Dios ni conocer sus caminos por medio de meros procesos mentales.
Es necesario ser gobernado por las leyes que controlan el medio que uno está tratando de investigar. Por ejemplo, para ser plomero es necesario estudiar las leyes de la plomería; es preciso conocer los puntos débiles y los fuertes, la temperatura de congelación de cañerias y tubos, los efectos del vapor, el agua caliente, la expansión y contracción de metales, etc. Pero se puede saber mucho sobre plomería, y ser un completo fracaso en la enseñanza de los niños o en el trato con los semejantes. Se puede ser el mejor tenedor de libros del mundo, y no saber absolutamene nada de electricidad. Se puede ser un experto en la compra y venta de inmuebles, pero completamente ignorante respecto a la construcción de puentes. Se puede ser una autoridad en la bomba de hidrógeno, y sin embargo, no saber nada de operaciones bancarias. Se puede ser un renombrado teólogo, y no tener ningún conocimiento sobre la fabricación de relojes. Se puede ser el mismo autor de la ley de la relatividad, y no saber absolutamente nada del Creador, quien ha originado cada ley del universo.
Te repito, esto no es asunto de opiniones. Estas son verdades absolutas, y están al alcance de cada alma humana.
Cualquier persona inteligente puede aprender todo aquello que desee, puede adquirir conocimiento en cualquier materia, aunque le cueste un gran esfuerzo hacerlo. Lleva más de una década llegar a graduarse en la escuela secundaria; en la mayoría de los casos, hay que estudiar por lo menos cuatro años más para lograr un título universitario y muchos años para llegar a ser un gran médico o abogado. ¿Cómo es posible, entonces, que las personas crean que pueden penetrar las más profundas complejidades espirituales, sin pasar por el proceso experimental y analítico necesario, y sin cumplir las leyes que gobiernan ese conocimiento? Resulta absurdo, pero frecuentemente encontramos disertando sobre religión a personas que jamas han tratado de vivir la más sencilla de las leyes de Dios. ¡Cuán ridiculo es que esas personas piensen que puedes bosquejar una línea de conducta para el mundo!
Sin embargo, tenemos a muchos grandes políticos, profesores, financistas que, porque sienten que se han elevado por encima de sus semejanes en su carrera o profesión, creen también que dominan todo otro conocimiento.
Es imposible para el hombre llegar a conocer a Dios o comprender su obra, sin obedecer las leyes que lo gobiernan a El y dirigen su obra. El reino espiritual, que es tan absoluto y real como el material, no puede comprenderse por medio de las leyes físicas. Tú no podrías aprender a fabricar generadores electrónicos en un seminario religioso; tampoco podrías aprender verdades espirituales en un laboratorio de física, sino que es necesario que vayas a un laboratorio espiritual, hagas uso de todos los instrumentos que estén